sábado, 6 de junio de 2020

¿PLATAFORMIZACIÓN DEL TRABAJO? No le suena pero sí la conoce

Si Usted cree que es ajeno al trabajo de plataforma, piense si conoce a alguien que trabaja en Uber, Freelancers, Publisuites, Workana o Rappi. ¿Cómo le fue?
Por: Elibeth Eduardo | @ely_e
Es una palabra larga: plataformización y, probablemente, todavía no cuenta con el visto bueno de la Real Academia de la Lengua.Pero eso no le impidió al Banco Interamericano de Desarrollo introducir el término de una realidad que no está para ser negada. Nos referimos a la existencia de “trabajadores de plataforma”. Un nombre también largo para definir algo que, hasta hace muy poco, no existía sino como posibilidad académica.
Y es que quienes hace cinco años decían que una de las consecuencias de la transformación digital era que “a cada mercado le llega su Uber” no tenían idea de lo acertada que resultaba su observación.
Quizás pensaron que tenían más tiempo y que sus mercados serían de los últimos. Se equivocaron: en el momento en que las grandes empresas tecnológicas inventaron la frase “Whatever as a service” nadie estuvo a salvo de la plataformización.
Cuando “Whatever” se convirtió en “Everything” (EaaS) y, de allí, llegó a “Plataforma” la sentencia se convirtió en profecía. Cumplida, para variar.
Y fue entonces cuando los Estados, transportistas, caleteros, courriers, universidades, sindicatos y otras agrupaciones gremiales y/o sectores de servicio cayeron en cuenta de que – contra su creencia – la frase los incluía.
Así, aunque un informe citado por el BID pronostica que 540 millones de personas en el mundo aumentarán sus ingresos en US$ 2,7 billones para el año 2025 gracias a las “empleos de plataforma”, esto parece estar ocurriendo casi de espaldas a las universidades y académicos que anticiparon y hasta amenazaron que el futuro de la economía sería de la llamada “Sociedad del Conocimiento”.
Tuvieron razón. El detalle es que la misma parece poder existir y prosperar sin que los “productores de conocimiento” sean parte fundamental de ella. Contra todo pronóstico.
El efecto GM
Uno de los hallazgos del más reciente informe "El Futuro del Trabajo en América Latina y el Caribe" del BID apunta a que la región está experimentando estupor frente a procesos que, aunque advertidos, han resultado inesperados.
Es lo que hemos denominado como el “Efecto GM”.¿Por qué? Porque, aunque Wiliam “Billy” Durant y Charles Stewart Mott, fueron lo suficientemente visionarios como para anticipar que una tecnología desplazaría todo lo demás y lo transformaría en obsoleto, eso no los preparó para competir con ventaja en el “mercado emergente” cuyo nacimiento lograron anticipar.
El caso de General Motors es paradigmático: sus fundadores eran exitosos empresarios del mundo de los coches tirados por caballos a los cuales el automóvil transformó en reliquias. Pese a unas importantes ganancias que les permitían considerarse hombres ricos e influyentes, tuvieron la visión de saber que sus empresas iban (más temprano que tarde). camino a la extinción.
Esto los llevó a crear el primer gran emporio automovilístico que, sin embargo, desde el punto de vista financiero estuvo por lustros muy por detrás del líder estadounidense de la época: Ford.
Como epítome del trabajo atípico, el BID recomienda que la “plataformización” del trabajo emergente se aborde desde los vínculos entre las partes.
Plataformización sin aviso
Hoy en día son corporaciones (Kodak, Sony, BlackBerry, Hollywood), académicos, gerentes y empresarios los que están descubriendo que anticipar a la “Sociedad del Conocimiento” o la “Cuarta Revolución Industrial” no los prepara para algunas de sus expresiones cotidianas como lo son las PLATAFORMAS, en general y lo que Verónica Alaimo, Maria Noel Chaves y Nicolás Soles – respectivamente especialista senior, consultora externa y consultor de la División de Mercados Laborales del BID y autores del ya mencionado estudio – han denominado “Plataformización” de las relaciones laborales.
Es decir: el surgimiento de compañías que facilitan las conexiones directas entre los clientes que necesitan un servicio y los trabajadores dispuestos a proporcionarlo.
Este proceso es denominado por Alaimo, Chaves y Soles como el “trabajo habilitado por la tecnología” y va mucho más allá del “trabajo mediado por la tecnología” que ya conocíamos como “Teletrabajo”.
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La versión original de este artículo fue publicado por CIO AMÉRICA LATINA

miércoles, 8 de enero de 2020

LA NARANJA PERDIDA



 el 


“Tengo una teoría: partamos del principio de que los elefantes no pesan”, Chiste de economistas.

Elibeth Eduardo | @ely_e


Debo agradecer a Roman Lozinski (@RLozinski) un reciente ataque de nostalgia que lo llevó a repasar el movimiento musical pop venezolano de mediados de los 80s en más de tres horas de programa.
La excusa fue un montaje en el Este de Caracas de un concierto-tributo con las cuatro figuras más representativas de este movimiento: Ilan, Yordano, Frank Quintero y Montaner.
La posterior gira de celebración de los 50 años de carrera artística de Quintero permitió seguir hablando de un movimiento que no sólo marcó a una generación sino que sigue cosechando conciertos, descargas y reconocimientos honorarios como la reciente naturalización por acogida de Ricardo Montaner en República Dominicana.
El arqueo de Lozinski tocó incluso el ingreso de las primeras grandes franquicias al país (McDonald) y el impulso que suponía el auge las telenovelas venezolanas para los temas e intérpretes de la época (¿quién ha olvidado “Por estas calles” de Yordano, aunque la telenovela sea de imposible reposición?).
Todo ello nos hizo caer en cuenta de que la Economía Naranja no es ajena al país. Todo lo contrario. Así que recoger una bandera que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) intenta transformar en el modelo de desarrollo del siglo XXI en la región no supone montarse en una ola sino retomar una ruta de crecimiento de “exportaciones no tradicionales” a la cual que no le dimos suficiente valor cuando estaba ocurriendo.
Quizás lo más importante del proceso iniciado desde el BID a través de la Economía Naranja es que coloca el foco sobre nociones académicas vistas de reojo como el Consumo Cultural y la Sociedad de Conocimiento.
Todas ellas, sin embargo, podrían (y deberían ser) la interesante puerta de entrada hacia la IV Revolución Industrial (IVRI) en la región, más allá de que tal concepto está invariablemente asociado a nociones como robótica, inteligencia artificial y tecnología.
LA CIFRA
70% está creciendo el comercio a través de internet de servicios creativos, por encima de la producción de bienes de este tipo.
REVOLUCIONES APARTE. En este punto hay que destacar que, si nos centramos sólo en el factor mass mediático (no en el tecnológico o de infraestructura) de la Economía Naranja podemos afirmar que la misma no es nuevo en América Latina: la única razón por la que los cubanos no dominaron el mundo con sus telenovelas fue la llegada de Fidel Castro al poder. Del resto, es un hecho que la música afrocaribeña no anglófona le ha dado la vuelta al mundo a partir de la tradición musical de la isla de-donde-son-los-contantes.
Por su parte, la industria televisiva tanto mexicana como argentina le deben al conflicto del fasci-nazismo en Europa la oportunidad de llenar el vacío parcial dejado por Hollywood durante el conflicto mundial: si bien la producción de películas no se detuvo, el volumen de producción de las mismas se redujo luego de declararse la guerra a partir de Pearl Habor.
No obstante, hay que recordar que, aunque solemos pensar que Estados Unidos sobrevivió a la II Guerra Mundial por la industria de armas y el petróleo, lo cierto es que la localidad californiana se apoderó desde entonces del imaginario del mundo hasta el día de hoy, convirtiéndose a principios del milenio en la quinta economía del mundo… si fuera una país independiente.
EN TODAS PARTES. Hollywood, Bollywood (India), Nollywood (Nigeria) y, más recientemente, Wakaliwood (Uganda) representan industrias cinematográficas locales que impulsan tanto el desarrollo económico como el empleo incluso en sectores que no participan directamente de la producción de cine como el turismo o el textil. Del mismo modo, los turcos y surcoreanos están descubriendo a los folletines televisivos como una próspera opción de negocios.
Broadway, el West End londinense, los Campos Elisios parisinos, la industria de la moda en Milán, Silicon Valley (que no es lo mismo pero es igual de Naranja) y el Carnaval de Río de Janeiro son otros ejemplos que permiten ver las dimensiones en impacto local de un sector en el que debemos incluir a las grandes competiciones deportivas globales.
De hecho, por tradición, estos eventos son sorteados para que muchos países tengan la oportunidad de aprovechar los beneficios de su realización que suelen – a la larga – compensar las enormes inversiones que se requieren.
Y, si todos esos ejemplos no fueran suficientes, baste recordar que en poco menos de una década locaciones como Malta, Andalucía, Dubrovnik (Croacia) y Belfast se volvieron importante en los mapamundis de millones de fanáticos de Games of Thones.
El impacto de este show en las economías de España, Irlanda del Norte o Islandia aún se siente ya que se han desarrollado paseos, parques temáticos y hasta juegos de rol, de mesa y de video sobre la zaga de la Canción de Fuego y Hielo.
“La necesidad intrínseca de apropiar, diferenciar y personalizar termina por involucrar a los artistas y creativos en la experimentación e innovación”, La Economía Naranja. Una oportunidad infinita
MENTEFACTURA. Frente a la crisis climática que reta el modelo de desarrollo (y de vida) vigente de la humanidad, al igual que toda nuestra actual civilización, empezar a manejar los conceptos de “mentefactura” y “kreatópolis” para referir a la industria y las ciudades que se mueven hacia la creación de bienes producidos con la “materia prima” más sustentable y renovable: el talento humano se vuelve un imperativo categórico. Para ya.
Avanzar en esa dirección supone un fundamental reto educativo que podría (debería) ser la palanca para superar tanto la pobreza como la desigualdad social.
Visto así, no sorprende que los presidentes Duque (Colombia) y Piñera (Chile) sean entusiastas en la implementación de la Economía Naranja.
Como ya hemos dicho, retomar esa senda en Venezuela supone valorar industrias que antes nos parecían “marginales”, debido a que los montos de sus exportaciones no competían (ni de lejos) con los mejores tiempos de la industria petrolera.
Antes del 2000, sin embargo, esas industrias (“misses”, publicidad, telenovelas, discos) eran en conjunto similares o mayores a las remesas que EFECTIVAMENTE cruzan la frontera en la actualidad, es decir, entre 3 y 4.000 millones de dólares.
Cabe recordar, sin embargo, que la diáspora mueve un monto de recursos mucho mayor que el cruce de efectivo transfronterizo pero cuantificar esta masa de recursos es casi tan difícil como establecer con precisión la cantidad de divisas provenientes de la legitimación de capitales que circulan en la economía.
Colombia le ha apostado a la Economía Naranja porque necesita encontrar la manera de sustituir el 15% del PIB que hace 20 años se estimaba que representaba el dinero producto del crimen organizado (narcotráfico, secuestro, extorsión, etc.): en la actualidad se estima que 2 del 5% que crece el país anualmente es resultado SÓLO del narcotráfico y legitimación del 30% de los narcodólares.
Estados Unidos, Rusia y China prefieren cerrar los ojos ante las posibles dimensiones de la economía criminal en sus territorios. Pero todos sabemos que la fracción es gigante.
La Economía Naranja es una oportunidad de crecer, resolviendo las injusticias históricas a través de la movilidad social producto de la educación, la innovación y el conocimiento.
En Venezuela sabemos de movilidad social a partir de la educación más que ningún otro país en la región. Un venezolano inventó la vacuna de la lepra, otro dirige el MIT y el sistema nacional de orquestas infantiles y juveniles es un modelo para el mundo.
Esto sin contar que la orimulsión debería fluir en nuestras termoeléctricas, al igual que en otras tantas en Italia y Japón.
El petróleo todavía puede ser una palanca, pero cambiar el modelo de desarrollo es algo que ya estamos haciendo solos y a la cañona.
Por fortuna, la necesidad es la madre de la innovación. Solíamos ser creativos. Ahora tenemos la necesidad de serlo. Mucha.
Y talento… aunque no necesariamente TODO dentro de nuestras fronteras. Pero el mundo ha cambiado y eso hoy importa menos. Así que, sin duda, es el momento.
¿Podemos pues volver sobre nuestros pasos de los 80s y 90s y seguir creando la cultura y el #EfectoNaranja?
Las empresas de doblaje, el boom gastronómico y las apps de pagos son un buen comienzo.
Pero tenemos mucho más para ofrecer y que ganar al ofrecerlo. Por eso los 366 día de 2020 resultan un lienzo perfecto. Y no vale un “mañana empiezo”.

domingo, 15 de septiembre de 2019

"BLACK JACK" RANDALL, MONSTRUO


"Muere como héroe o vive lo suficiente para convertirte en villano", Batman, el Caballero de la Noche.


Elibeth Eduardo | @ely_e 


No hay duda: cuando uno contempla la ejecución de Tobías Menzies en "Inframundo, Guerras de Sangre" sabe que - al fin - Alan Rickman tiene sucesor como el villano inglés más recordado de todos los tiempos, compitiendo con el Voldemort de Ralph Fiennes y - por supuesto - el caníbal que inmortalizó Anthony Hopkins.

Pero, para quienes sólo lo conocen como el débil amo de "Aguas Dulces" en Juego de Tronos, su performance será toda una sorpresa.

No así para los conocedores de
la más reciente producción de Ronald D. Moore.

Y es que la serie que recoge la saga Outlander de la estadounidense Diana Gabaldón cuenta con un personaje oscuro, sólo comparable a Cruela De Vil, la más absurda villana de los cuentos de hadas.

Sin embargo, lo único que comparten ambos personajes es que su maldad es tan extrema como infundada: no hay razón para que sean así y, por tanto, resultan brutalmente inhumanos.


EL ESPEJO OSCURO. Gabaldón comparte con su amigo George R.R. Martin mi profundo desinterés por leer sus libros aunque los motivos son diferentes.

En el caso de R.R., rechazo hundirme en las imágenes más crudas de la zaga "Canción de Fuego y Hielo" que (se sabe) no llegaron a la serie televisiva. De hecho, sus fetiches superan mi aversión por los de Polanski y eso ya es mucho decir.

De la Forastera de Gabaldón, en cambio, me separa el poco afecto que me producen los libros de aventuras, hecho que me distanció en mi adolescencia de autores como Jonathan Swift, Mark Twain o cualquiera de los Dumas. 

Lo mío es el misterio, la lógica del policial que aprovecha magistralmente J.K. Rowling en "El Prisionero de Azkaban" pero cuyas huellas encontramos en sitios insospechados como, por ejemplo, Jane Eyre. 

La señora Gabaldón pues, cultiva un género que sólo me encanta en la tele, donde es fácil de hallar y funciona muy bien.

Dicho esto, sería capaz de leer el libro que inicia la zaga Outlander sólo para conocer de primera mano el trazo con el que se perfiló a Jonathan "Black Jack" Randall: un personaje que usa la tortura tanto física como emocional con psicopática frialdad. 

Tal es la flema que lo único que nos hace pensar que lo disfruta es su incapacidad para detenerse. O titubear.

En contraste, su sereno, estudioso y amable descendiente, Frank Randall, le da la oportunidad a Menzies de realizar un doble papel que precisa de mucho talento actoral: ni las ropas ni el maquillaje pueden ayudarlo a crear tan grandes diferencias psicológicas que, sin embargo, permiten distinguir quién es quién tan sólo con una mirada. Por una mirada.


RETRATO DE UN VIOLADOR. Ni Gabaldón ni Moore nos ahorran muestras de lo que Black Jack es: desnuda a una joven frente a su hermano; azota a un hombre hasta desollarlo y - peor - insiste en que las heridas de esa espalda son SU obra de arte. 

Y sigue:‎ no le basta patear a una mujer‎ ("son tan blandas") sino que intenta enseñar a un soldado a "disfrutar" de tal práctica. 

Sí, decir que Jonathan Randall es un loco o un animal es restarle fuerza a su indiscutible condición de sádico.

¿Intenta Gabaldón hacernos creer que la causa de tal oscuridad es su homosexualidad? Si lo hace Moore lo diluye presentándolo, más bien, como el accionar de un alma que se sabe pérdida. Nada de lo que haga lo librará del infierno que su condición determina. Entonces, ¿para qué intentar ser bueno si, además, disfruta dando rienda suelta a su infierno personal.

En este punto, sobran los calificativos y se nos revela en forma simple: es un alma desgraciada que no espera ni cree merecer perdón.

HOMBRE ROTO. Pero estas no son reflexiones de voz quebrada o atormentada. No.

La marca de este personaje es la frialdad. Rasgo que está allí mientras sodomiza a nuestro héroe. También luego de que nos ha dejado ver (con apenas un gesto) la profundidad de sus ganas. Con una media sonrisa, con ese ligero calor en la voz al fin ha develado el por qué del encono contra los protagonistas: quiere a Jaime (intensamente) para él. 

Por eso no tolera que ame a Claire, que se refugié en su nombre y en la añoranza de su rostro para escapar del tormento que le está causando.

Tampoco se rinde e intenta con engaño lo que no pudo por la fuerza: se "recubre" de Claire para que su esposo - quien delira por sus heridas - abandone su resistencia y... se relaje.

Paremos: esta sofisticada, retorcida y osada estratagema nos proporciona la más perfecta escena de tortura psicológica que haya visto presentar en ninguna pantalla. Adiós a Javier Bardem tentando al Bond de Daniel Craig.

Randall, un hombre culto, pone en evidencia que cualquier talento luce sucio en un torturador. 

Su cálculo y paciencia al dejar actuar a la biología es impecable. La virilidad de nuestro héroe deberá encarar la desgracia que han enfrentado algunas mujeres violadas por apenas unos segundos de placer en medio del miedo, la impotencia y la humillación.

Miramos como el horror se apodera del rostro de Jaime al comprarle a Black Jack que su amada jamás le perdonará lo que no es más que una respuesta física, tan incontrolable como el hipo y el hambre. O la sed.

El DIABLO ENTRE NOSOTROS. El triunfo de Randall se convierte en el infierno de Jaime y la derrota de Claire en un climax emocional magistralmente narrado por Ronald D. Moore en "The redemption of a man's soul".

Al final, como en "Más allá de los sueños" (1999 ), se nos recuerda que el infierno sólo es posible si permanecemos solos por lo que el pedido de Claire a su esposo de que la mate si insiste en dejarse morir re-escribe con éxito el mito de Orfeo.

Pero, ¿este resultado nos permite intentar sentir empatía por Randall? ¿Como Claire, debemos preguntarnos si él sería quién es si no hubiese tenido que vivir los rigores del combate? O, por el contrario, ¿las guerras acoso nos libran de que estos monstruos habiten y depreden alrededor de nosotros? ¿Son los asesinos en serie, los capos y los azotes de barrio los Black Jacks de los tiempos de paz?

Antes de morir en Culloden, nos muestran a un Jonathan Randall que es capaz de sentir amor por su hermano y que - casi - intenta ser decente con quien debió ser su cuñada pero que, para resguardarla, se convirtió en su viuda. 

Pero todo en él es bizarro. El furioso dolor sin lágrimas de una máscara inexpresiva que golpea el cuerpo que recién era su hermano nos retratan su incapacidad de expresar amor como cualquiera.


STALIN, HITLER, FIDEL. La historia de Black Jack Randall también nos deja una última duda: ¿es él la consecuencia lógica de la búsqueda de sumisión de los ejércitos de ocupación de todos los lugares y tiempos? 

¿O acaso su conducta es la‎ validación de Zimbardo de que, en las condiciones de permisividad correctas, todos podemos ser y actuar como monstrous?

Eso, sin duda, explicaría la maldad y distanciamiento emocional que suelen destilar esas "invasiones endógenas" que el mundo acostumbra a denominar como dictaduras.

Pues, si bien el mantenerse en el poder explica (¿lo hace?) que los tiranos estén dispuestos a someter de cualquier forma a sus naciones, las mativaciones de quienes - como Randall - EJECUTAN el cómo (y a sus connacionales) son, por fuerza, más personales: su propio poder, prestigio, seguridad o placer. Su propio Lucifer.

Esto coloca al personaje de Gabaldón, de Moore y, sobre todo, de Menzies como la encarnación del gorilismo del siglo XXI: el que no se hace para construir imperios que "mejoren" al mundo. Ese que, aunque se haga en nombre de una ideología o gentilicio tiene en realidad los mismos motivos avaros y criminales que los de las maras centroamericanas o las mafias de todas las nacionalidades.

EL PEOR DE LOS TIEMPOS. Para aquellos de mi generación que nos preguntábamos cómo eran los gorilas gringos que permitieron quedarse en el poder a Pinochet, Somoza, Gadafi o Fidel la respuesta llegó en la toma contrapicada de las medallas de Jack Nicholson en "A Few Good Men" (1992).

Mas tarde, el arquetipo renace y se reinventa para "combatir" el terrorismo, esta vez en la gélida interpretación de Bruce Willis en "The Siege" (1998).

Anclado en el siglo XVIII, el personaje creado por Diana Gabaldón nos muestra el rostro de los jefes de inteligencia de la SS, la Stasi, ISIS, de mandamases de Nicaragua, Venezuela o la Rusia de Putin.

Es claro, las tiranías y sus monstruos se han actualizado y vienen en nuevos modelos. Mostrar sus males en otras épocas o en un mundo de fantasía le ha permitido a los escritores de todos los tiempos esquivar el debate político: podemos odiarlos pero no nos atrevemos a reconocerlos.

Debemos ver a Joffrey Baratheon y Ranmsy Boulton como la encarnación "millennials" de Calígula y Nerón. De los verdugos e invasores de todos los tiempos.

Pero el capitán de Dragones de su Majestad, por su inteligencia y eficiencia desapasionda, es el peor de todos ellos.

Horroriza a Drácula y a su inspirador Vlad III, el Empalador; Iván El Terrible luce como una caricatura interpretada por Jim Carrey mientras Gengis Khan parece un tataratataratatara abuelo bonachón.

Black Jack, como Rickman, es la viva imagen del villano perfecto. Inmortal. Eterno.

Aplausos de pie para Gabaldón. Su esfuerzo terminó en el único final virtuoso para un exorcismo: ella parió un arquetipo.  


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miércoles, 10 de abril de 2019

PAÍS BUDISTA

"Los efectos del apagón constituyen la tragedia civil más grande que ha sucedido en un país sin guerra", Ing. José Ma. De Viana.

Elibeth Eduardo | @ely_e

No importa que tan buena persona crea que es, frente al actual colapso eléctrico quienes vivimos en Caracas y sus alrededores dudamos.
Porque es una pesadilla. Pero una que nos fue evitada por más de una década sin que nos importaran las 32 horas que, en promedio, pasaba el 30% de Cumaná sin luz. Ni la tragedia de San Cristóbal que (como hoy Lara) debía lidiar también con la falta de agua, gas, internet y gasolina.
Así que no hay forma de que el resto del país se conduela del Este de la capital cuando las urbanizaciones en Vargas, alrededor de la autopista Gran Mariscal de Ayacucho y algunas en El Paraíso tienen hasta años que viven tanto de las cisternas como del uso creativo del agua de lluvia.
De hecho, las imágenes que dieron la vuelta al mundo sobre el consumo de agua del Güaire jamás precisaron que las primeras en Caño Amarillo no eran lo que parecían: la toma es tan de montaña como las del Ávila y quizás más que las que generan filas en la autopista hacia Guarenas. 
Ninguna de ellas es la panacea ni deben tenerse por potables, según los expertos. Pero tampoco califican como "aguas servidas".
No obstante, en un país devastado por una guerra (@aroliveros dixit) llamada "chavismo" cualquier desgracia es posible: la objetividad del periodismo global cayó derrotada por el afán de dejar a la nomenklatura lo peor posible en todos y cada uno de los idiomas. 

LOCURA CORRIENTE. Es claro que ni el régimen ni la ciudadanía de la gran Caracas estaban preparados para quedar con las ancas al aire: todo el impulso y efecto del plan modernizador del país que iniciaron los adecos en el 45, que Pérez Jiménez continuó como si fuera suyo y que se agotó en el primer periodo de Carlos Andrés Pérez duró hasta el jueves 7 de marzo, luego de la insuficiente actualización de los 90 y los 20 años de desinversión, saqueo y destrucción de la revolución bolivariana.
Pero la coalición en el poder (y su pensamiento mágico caribeño) nunca aceptó que no podían seguir disfrutando de todo sin invertir ni pagar nada. Ellos, que son la muestra del fracaso cultural de la Venezuela saudita,  dilapidaron la posibilidad de ser reverenciados por sus logros materiales como Fujimori o Pinochet. 
En cambio, se comieron en sancochos todas las gallinas de huevos de oro y rumiantes gordos. Ahora, que solo tienen flacas, están descubriendo que no saben ni qué carajo engorda a las vacas.
Su negación delirante compite con la ciudadanía opositora, demandante de que se cumplan los cronogramas de suministro de agua mientras esperan el Metro.
Es claro que no les llegó el memo con la notificación de que - como advirtieron los botados del PDVSA en 2.002 - el país en que se podía disfrutar de todos los servicios públicos al mismo tiempo no existe más. Que demorará tanto en colapsar es obra de la inercia de la que nos habla la termodinámica.

EL MÍTICO LLEGADERO. Cumplida la amenaza tradicional de "cuando el destino" nos alcance, la nomenklatura gobernante ya no tiene un "gobierno anterior" a quien culpar porque, además, el colapso actual no tiene precedentes en la historia del siglo XX: en todos los demás gobiernos cualquier cosa funcionó mejor. 
Mientras, como los buenos budistas, aprendemos a dar gracias por el agua que bebemos, por bañarnos y ver la TV antes de dormir.
Pero no somos ángeles. Aunque celebremos cada pequeño triunfo, no hay aceptación de la tragedia.
Solo paciencia alimentada por una furia fría, sorda e incansable que nos lleva a realizar plegarias que no debería escuchar ningún Dios digno de ser alabado.
Sabemos que debemos sentirnos mal al desear que los 300 ministros y 3.000 generales que han respaldado al régimen vivan la décima parte de lo que sufren seis meses sin agua en Tucupita; así como una centésima parte del arrase de la bella Maracaibo.
Que pena... no me da culpa, segura como estoy de que ya hay un lugar en el infierno para la cúpula y sus aliados.
La única compensación de que no tengan capacidad sino para agravar el colapso es que ellos mismos se dieron el país por cárcel. 
Ojalá que estén re evaluando el exilio porque siempre habrá un venezolano fuera que se encargará de que sea lo más miserable posible.
Esa es una poco budista pero absoluta certeza.
‎

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martes, 26 de marzo de 2019

EN EL MURO DE LOS LAMENTOS

"Nada en mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez sistemática". Martin Luther King.

Elibeth Eduardo | @ely_e

Supongamos que usted es una de las víctimas de la Hegemonía Comunicacional, fenómeno que según los encuestólogos explica el 20 y poquito por ciento de respaldo para Maduro.
¿Por qué? Porque no sólo reciben alguna prebenda del Estado (cargo, vivienda, comida y/o dinero) sino que, también, solo tiene acceso a la versión de que el mega apagón del 7MAR fue obra de Trump y Guaidó.
Si es así, de seguro es víctima desde hace más de una década de fallas constantes de electricidad, es más el tiempo que pasa sin agua que con ella y, recientemente, tiene que hacer trampas para pagar tanto la bombona de gas que consigue por los caminos verdes como el transporte que logra sacarlo de vez en cuando de su vecindario.
Crea o no que fue Trump, el apagón del 25MAR le resultó el colmo: ¿uno antes del Día de la Mujer y otro del de la Encarnación? ¿No que el tipo era machista?
Por otro lado, se supone que detuvieron al secretario de Guaidó porque iba a atacar el Metro (si no vive en Caracas le importa un carajo) y que los militares han reforzado por aire, tierra y mar todas las instalaciones eléctricas.
Uhmm, quizás - como con la económica - es claro que la revolución lleva perdida la guerra electromagnética.
Esto es vaina.

MENTIRAS COBERAS. Pero si usted es de los fieles seguidores de la exdiputada Maria Corina Machado, probablemente también requiere consuelo.
Luego del horror que ha vivido el Este de Caracas (convertido en una versión lite de Maracaibo) queda bastante claro que Carlos Raúl Hernández y Fernando Mires - junto con Félix Seijas y LVL - tienen razón: creer como los cubanos de los 70 que los marines estaban tomando una cerveza en la isla más cercana antes de venir a rescatarnos es comprar la historia elaborada por el G2 para entrampar a nuestra líder que la repite inocentemente, ignorando la infiltración enemiga.
¡Primero llegaron los rusos! Puede que sean poquitos... pero venían de más lejos.
No, es claro que los gringos van a demorar más que el Godot de Gené, a menos que sean imprescindibles para la campaña del pana Donald. Y ahora que se libró de la acusación de la trampa con los rusos puede que no quiera provocarlos.
Más vaina.

DEL MONOPOLIO. No hay espacio para dudar debido a lo fácil que lo puso la nomenklatura. Puede que aquel jueves la falla comenzara temprano pero, en casi una semana sobraron las noches para rodear Miraflores, cercar Catia, tomar La Guaira y sitiar Maracay, amén de  dejar claro a quienes están en La Tortuga y en La Orchila que no pueden ni huir ni esconderse.
Resultó tan evidente que buena parte de los familiares de enchufados salidos hasta por trochas en los días subsiguientes lo hicieron porque, con el desalojo de la embajada gringa, Fuerte Tiuna pasó de ser.inexpugnable a un blanco que decía: "el Alto Mando vive aquí".
Chance sobró tanto para expulsar a Maduro como para arrastrar a Cabello por el ídem, incluyendo la entrega formal a los ministros de Petróleo y Electricidad de tarjeticas de Casualidad y Arca Comunal con la leyenda:
"Gracias por la contribución en la liberación de su Patria. Úsela para salir de la cárcel, al canjearla por el país de su preferencia. Suerte con eso".

TIEMPOS MEJORES. No es casual que la (hasta ahora) candidata de Manchuria apenas se haya hecho sentir, consciente de que su promesa básica se ha revelado como una trampa caza bobos Made in Moscú y que ha sido - operacionalmente hablando - fundamental para la permanencia del régimen al torpedear la idea misma de una (pacífica e inteligente) salida negociada.
Si Caracas fuera una mezcla entre Berlín y Jerusalén, tendría un espacio con su nombre para lamentarse (por pendeja) al pie del muro.
En este punto, casi todos estamos de acuerdo en que fueron buenos los tiempos de la Guerra Fría, con batallas, en general, menos devastadoras que los de Irak, Afganistán o Siria y el plus de que los gobiernos "socialistas" solían caer por el peso de su incompetencia, sin chance de retorno.
Esperemos ser el corolario de esos tiempos, con la negociación y elecciones habituales propias de las transiciones exitosas y permanentes en el mundo. Amén.
Gloria, gloria.
Aleluya.



Elibeth Eduardo
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miércoles, 30 de enero de 2019

TOUR EN LA TARDIS

"Todo lo que ocurre aquí es creación autóctona de los venezolanos. Tenemos ingenio suficiente para crear este desastre y podemos hacerlo aun peor en los próximos días", Oscar Reyes Matute.

Elibeth Eduardo | @ely_e

Era el año de 1.993 y el discurso no fue lo suficientemente reseñado por los medios: "La historia me ha permitido ser el único venezolano que ha investido a dos compatriotas distintos como presidentes de la República. Por ello, doy gracias a Dios".
Tendría que llegar la toma de posesión de 1.998 para que Rafael Caldera repitiera la hazaña de Luis Enrique Oberto. La misma le fue arrebatada a Carlos Andrés Pérez debido a su defenestración.
No le correspondía, sin embargo, al jefe de la otrora Cámara Baja tener ese "privilegio": era del presidente interino, Octavio Lepage quien (al liderar de nuevo el Senado) debió haber investido a Ramón J. Velásquez como presidente provisional para gobernar los ocho meses que restaban del mandato de CAP.
Pero la invitación de Lepage se traspapeló en un "accidente" digno de House of Cards. 
Bienaventurados los pacientes (como LEO) pues ellos verán su cuarto de hora.

TRANSICIONES A GRANEL. Lo cierto es que quedó en la historia de Suramérica y en la nuestra que tuvimos 15 horas con TRES (03) presidentes: 
  • Un defenestrado (Pérez);
  • El presidente del Senado nombrado interino por el vacío de poder (Lepage) y;
  • Uno provisional electo por el Congreso (Ramón J.) que aún no tomaba posesión y le permitió a Oberto inscribir su nombre en mayúscula en nuestra historia.
Si bien tanto Ecuador como Perú se encargaron en las décadas siguientes de que fueran pocos nuestros presidentes simultáneos, lo más importante es que, por más inédita que sea la actual situación (dos autoproclamados) dista de ser insólita. Ni siquiera alcanza nuestro peor récord.
Como bien lo señala el epígrafe, tenemos talento y oportunidad para hacerlo peor. 
Give us time.

ÉPICA ASIMÉTRICA. Si nos guiamos por los temores del Papa y las amenazas del chavismo-madurismo las confrontaciones en Vietnan, Afganistán y Angola (juntas) se está gestando en los corazones de los milicianos del chavismo.
Claro, ninguno de esos discursos explica por qué la vigilia de Miraflores el 23E  estaba desierta ni cómo es que al FAES, los colectivos y la PNB los acribillan en Petare, Catia y San Agustín, mientras detienen niños al pie de Sorte para esconder que no hay un diputado preso en 2019. Excepto Guaidó y fue su liberación del SEBIM lo que probó que tenía superpoderes.
Porque es oficial: digan lo que digan el Papapupa y el Padrino de este cuento, los héroes y mártires NO han estado en ESTA revolución.
Y, después de 20 años, su "tiempo de comprobación" (definitivamente) expiró.  

HECHO EN JALISCO. Pero como dice Reyes Matute desde su muro facebookiano, nada es casual.
Así, en diciembre de 2015 la nomenklatura decidió tomar por asalto el TSJ llenándolo de sumisos que arrebataron el triunfo a la oposición e iniciaron la cadena de eventos que condujo a Maduro a juramentarse dos veces para el período de 2019 a 2025: en 2018 frente a una ANC espuria y el 10 de enero con un TSJ impotente por manifiesta piratería.
Con buena parte de la chequera del país en manos de Guaidó, las deserciones están cantados quizás comenzando por esos fiscales y magistrados que tan calladitos están.
Sí, disfrutaron como niños despojar al país de su Parlamento, de un Referendo Revocatorio ganado a muerte, robar al menos dos gobernaciones y la fe en el voto en toda la "tierra de libertadores".
Lo hicieron porque podían. Y no dudaron.

EL POSTRE DE LA ÚLTIMA CENA. Hoy desearían dar un viaje en cualquier máquina del tiempo para que los devuelva al 13A de 2002. O al momento en que ganaron TODA la Asamblea porque la oposición no concurrió.
Y, sin duda, quisieran estar en esos años en que el petróleo a más de US$ 100 escondía que la producción petrolera comenzaba a secarse, fenómeno que ni siquiera el Comandante Galáctico hubiese podido evitar. 
Ahora necesitan la TARDIS para amanecer en la última semana de febrero cuando la rebelión se haya desgastado y los gringos de la embajada quieran tener de nuevo relaciones con ellos. 
Como Hitler antes de la toma de Berlín, no necesitan una máquina del tiempo sino a Flash que los lleve a una línea paralela o a los Dres. Who y Strange para que los muden de universo. Lo que lleve menos.
Porque es claro que SU tiempo ya se acabó.
Además, Mr. Trump tiene el taxímetro de tropas corriendo en Colombia sin muro, mal en las encuestas y de pésimo humor.
O sea.

Enviado desde mi smartphone BlackBerry 10.

martes, 29 de enero de 2019

TOUR EN LA TARDIS

"Todo lo que ocurre aquí es creación autóctona de los venezolanos. Tenemos ingenio suficiente para crear este desastre y podemos hacerlo aun peor en los próximos días", Oscar Reyes Matute.

Elibeth Eduardo | @ely_e

Era el año de 1.992 y el discurso no fue lo suficientemente reseñado por los medios: "La historia me ha permitido ser el único venezolano que ha investido a dos compatriotas distintos como presidentes de la República. Por ello, doy gracias a Dios".
Tendría que llegar la toma de posesión de 1.998 para que Rafael Caldera repitiera la hazaña de Luis Enrique Oberto. La misma le fue arrebatada a Carlos Andrés Pérez debido a su defenestración.
No le correspondía, sin embargo, al jefe de la otrora Cámara Baja tener ese "privilegio": era del presidente interino, Octavio Lepage quien (al liderar de nuevo el Senado) debió haber investido a Ramón J. Velásquez como presidente provisional para gobernar los ocho meses que restaban del mandato de CAP.
Pero la invitación de Lepage se traspapeló en un "accidente" digno de House of Cards. 
Bienaventurados los pacientes (como LEO) pues ellos verán su cuarto de hora.

TRANSICIONES A GRANEL. Lo cierto es que quedó en la historia de Suramérica y en la nuestra que tuvimos 15 horas con TRES (03) presidentes: 
  • Un defenestrado (Pérez);
  • El presidente del Senado nombrado interino por el vacío de poder (Lepage) y;
  • Uno provisional electo por el Congreso (Ramón J.) que aún no tomaba posesión y le permitió a Oberto inscribir su nombre en mayúscula en nuestra historia.
Si bien tanto Ecuador como Perú se encargaron en las décadas siguientes de que fueran pocos nuestros presidentes simultáneos, lo más importante es que, por más inédita que sea la actual situación (dos autoproclamados) dista de ser insólita. Ni siquiera alcanza nuestro peor récord.
Como bien lo señala el epígrafe, tenemos talento y oportunidad para hacerlo peor. 
Give us time.

ÉPICA ASIMÉTRICA. Si nos guiamos por los temores del Papa y las amenazas del chavismo-madurismo las confrontaciones en Vietnan, Afganistán y Angola (juntas) se está gestando en los corazones de los milicianos del chavismo.
Claro, ninguno de esos discursos explica por qué la vigilia de Miraflores el 23E  estaba desierta ni cómo es que al FAES, los colectivos y la PNB los acribillan en Petare, Catia y San Agustín, mientras detienen niños al pie de Sorte para esconder que no hay un diputado preso en 2019. Excepto Guaidó y fue su liberación del SEBIM lo que probó que tenía superpoderes.
Porque es oficial: digan lo que digan el Papapupa y el Padrino de este cuento, los héroes y mártires NO han estado en ESTA revolución.
Y, después de 20 años, su "tiempo de comprobación" (definitivamente) expiró.  

HECHO EN JALISCO. Pero como dice Reyes Matute desde su muro facebookiano, nada es casual.
Así, en diciembre de 2015 la nomenklatura decidió tomar por asalto el TSJ llenándolo de sumisos que arrebataron el triunfo a la oposición e iniciaron la cadena de eventos que condujo a Maduro a juramentarse dos veces para el período de 2019 a 2025: en 2018 frente a una ANC espuria y el 10 de enero con un TSJ impotente por manifiesta piratería.
Con buena parte de la chequera del país en manos de Guaidó, las deserciones están cantados quizás comenzando por esos fiscales y magistrados que tan calladitos están.
Sí, disfrutaron como niños despojar al país de su Parlamento, de un Referendo Revocatorio ganado a muerte, robar al menos dos gobernaciones y la fe en el voto en toda la "tierra de libertadores".
Lo hicieron porque podían. Y no dudaron.

EL POSTRE DE LA ÚLTIMA CENA. Hoy desearían dar un viaje en cualquier máquina del tiempo para que los devuelva al 13A de 2002. O al momento en que ganaron TODA la Asamblea porque la oposición no concurrió.
Y, sin duda, quisieran estar en esos años en que el petróleo a más de US$ 100 escondía que la producción petrolera comenzaba a secarse, fenómeno que ni siquiera el Comandante Galáctico hubiese podido evitar. 
Ahora necesitan la TARDIS para amanecer en la última semana de febrero cuando la rebelión se haya desgastado y los gringos de la embajada quieran tener de nuevo relaciones con ellos. 
Como Hitler antes de la toma de Berlín, no necesitan una máquina del tiempo sino a Flash que los lleve a una línea paralela o a los Dres. Who y Strange para que los muden de universo. Lo que lleve menos.
Porque es claro que SU tiempo ya se acabó.
Además, Mr. Trump tiene el taxímetro de tropas corriendo en Colombia sin muro, mal en las encuestas y de pésimo humor.
O sea.

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lunes, 31 de diciembre de 2018

EL HOMBRE

"[En EE. UU. de América] donde todo hombre que no sea negro puede hacer realidad sus sueños", Duckman.

Elibeth Eduardo | @ely_e

No importan los esfuerzos sobrehumanos que hace Vladimir Putin por convencer a su país de lo contrario: la Guerra Fría terminó.
Tampoco que Nicolás Maduro, Daniel Ortega y Diosdado Cabello desvaríen  al corear la lista de deseos del mandamás eslavo: hasta China reconoce que los rusos perdieron pese a que el sociocomunismo-soviético es la forma más útil para permanecer en el poder que se ha inventado desde los imperios esclavistas. 

No obstante, el sistema parido por la revolución bolchevique no ha dado señas en su historia de mejorar los resultados de gestión de Nerón o Calígula. Hasta Gengis Khan luce tolerante frente a los redentores de sus pueblos que siguen a Marx.

Por suerte, si alguien es lo bastante ciego para dudar, los resultados de NorCorea, Cuba y Venezuela son In & Im: indiscutibles e impresentables.
La pregunta es ¿por qué algunos actúan como si estuviera caliente la Guerra Fría? 
La respuesta es que su fin aún es reciente y buena parte de nuestro cine/literatura responde a la realidad de la post-Guerra Mundial. 
Ian Fleming y John Le Carré son quizás los autores de esa época cuyos personajes mejor han logrado adecuarse al siglo XXI, permitiendo a sus intérpretes ser aclamados como Daniel Craig,Tom Hiddleston y Hugh Laurie por sus roles en Skyfall (2013) y The Night Manager (2016), respectivamente.

DESNUDEZ IMPERIAL. Pero fue Irving Wallace quien creó un dilema que parece "Made in Venezuela" en The Man, novela que fue redimida a propósito de Obama.‎
Y es que el escritor judíoamericano creó en 1.964 una "comedia de equivocaciones" que anticipaba la posibilidad de un presidente negro. Sólo que entonces estaba más cerca de ser una distopía y, aunque no podía ser tomada en serio, tampoco daba risa.
Ahora la historia de Douglas Dilman evoca a Donald Trump: el status quo detrás del complejo sistema electoral y sucesoral estadounidense permitió al neoyorkino ser el epítome del Efecto "Gatopardo" mientras que, en la ficción de IW, las intrigas condujeron a un cambio aterrador por revolucionario.
De hecho, la presentación del libro habla de avanzar a una "auténtica democracia" a partir de este "accidente legal", lo cual desnuda los claustros de poder de la nación líder de occidente desde 1945.
Vargas Llosa, a su vez, ha destacado que el "tercermundismo de Trump" evidencia que la "democracia perfecta" miente al hablar de "un ciudadano, un voto" pues ignora a grandes mayorías por motivos inconfesables.
El Hombre nos dice que este traje que dejó desnudo al Imperio es antiguo. 
Y hasta sus remiendos son viejos.

DESDE LA UE. La historia de Wallace es previa a la reforma 25va. de la constitución gringa y retrata maniobras que ha inmortalizada Kevin Spacey al encarnar al temible Frank Underwood.
¿Es coincidencia que tanto House of Cards como el relato de IW muestren la importancia capital del Poder Legislativo?
No: Michael Dobbs - creador de la novela que inspira la zaga de Netflix - es inglés y el Reino Unido se define por su Parlamento tanto como por su monarquía.  
Pero la dinámica del poder en este tipo de regímenes (como nos lo muestra la serie danesa Borgen) es apenas comprensible en países presidencialistas como los de América. 
Lo más cercano a una excepción es Bolivia, en donde la reforma constitucional previa a Evo creó un sistema cuasi-parlamentario que impidió el avance autocrático del líder cocalero aunque - por ahora - no ha logrado desalojarlo del poder.
En Venezuela, la malicia cubana dejó fuera de la Constitución de 1.999 instituciones como el quorom electoral o el ballottage que habrían detenido el ascenso tanto de Voldemort como de quien es su auténtico legado: Nicolás Maduro.

DEATH LINE. Lo cierto es que, para el Wallace del 64 la única manera en que un negro llegara al poder era que estuviera de tercero o cuarto en la línea de sucesión... y más de una catástrofe generaran un vacío de poder.
Justo en ese escenario estamos en Venezuela y, por ello, la pelea de los radicales "libres, dignos e impolutos" (pero sin votos, masas y maquinarias) se ha mudado de Plaza Altamira, Madrid, Washington y Bogotá a Pajaritos y San Francisco.
Tampoco tiene sentido (para ellos) atacar al gobierno sino a los diputados "unionistas" (¿sufragistas?) que conformarán la nueva Directiva de la AN desde el 5 de enero para constituirse en una suerte de triunvirato romano a partir del 10, cuando el gobierno - repentinamente - pase de ilegítimo a ilegal. Tal es el cálculo detrás del delirio de estos grupos.
Llama la atención que la santidad de sus motivos no les impulse a convocar unas primarias o exigir que sean los diputados más votados (o sus suplentes) quienes asuman la nueva directiva.
No: intentan desconocer los acuerdos vigentes pero sin proponer nada más democrático, transparente o conciliador.

LOS BIENAVENTURADOS. Ellos - como el chavismo y el madurismo - son depositarios de los métodos políticos de la Revolución Bonita y lo que fue la izquierda venezolana hasta Voldemort. Es decir, no saben fomentar nada distinto a la división.
No obstante, su olfato histórico es tan impecable como nauseabundo su oportunismo pues sólo respetan la majestad de la Asamblea Nacional cuando - casualmente - coincide con sus argumentos.
Como sea, hasta ellos han tenido que reconocer que la directiva parlamentaria que se instalará el próximo 5 de enero va a pasar a la historia, lo sepan o no sus protagonistas.
De cumplirse los pronósticos Guaidó, Zambrano y González podrían ser los próximos mártires de la República, inquilinos de la Tumba o Padres de la Patria.
Al igual que en la película que le dio todos los premios a Gary Oldman, los tres van a descubrir (sonriendo y con los dientes apretados) que las horas más oscuras de una nación no son los que se viven durante una guerra.
Las batallas políticas pueden ser tanto o más aterradoras.
E igual de mortales. Y definitivas.

Enviado desde mi smartphone BlackBerry 10.

jueves, 18 de octubre de 2018

UNA ESTATUA PARA LORENZO MENDOZA

"Me alegra que no seas un héroe. Los héroes compiten por ver quién hace la cosa más valiente y estúpida. Y mueren", Daenerys Targaryen, GOT.

Elibeth Eduardo | @ely_e

Pese a que pretende mostrar cierto control económico con la cantaleta del Petro, el gobierno sabe que no puede ganar la Guerra Económica. No como quiere el resto del país.

Bajo la creencia (por ahora) de que la hiperinflación, el hambre y la miseria son buenos para su hegemonía porque impulsan la diáspora y – por tanto – aniquilan la disidencia, la nomenklatura se niega a realizar los cambios que hasta los cubanos le han señalado. 

Después de todo, ellos saben (perfectamente) lo que no funciona en economía.

De momento, todo es ganancia: era importante aplacar esa disidencia, doblemente feroz por culposa: en ella militaban quienes constituyeron la clase media más derrochadora de América Latina y que, pese a eso, votaron mayoritariamente por el fundador del Socialismo del Siglo XXI. Aunque ahora maten (o difamen desde sus medios) para que nadie lo recuerde.

Por otro lado, el presidente obrero está descubriendo que su padre político tenía razón y sus colegas de las empresas básicas, PDVSA y de las universidades son unos "desclasados burgueses" que (¡para colmo!) hasta se han leído a Marx, por lo que le reprochan su analfabetismo político multilingüe y funcional.

Por fortuna, la arrogancia e intransigencia de estos laboristas de parrillas y whisky les impide reconocer que el socialismo caribeño no es ni lo que ellos creían ni (tampoco) lo que querían.

Saben que llevaron al país y a los logros de la clase obrera a un suicidio, pero no están dispuestos a admitirlo.

Punto para Maduro.

PETRO-AVENTURAS. Volviendo al principio, todo el mareo del Petro es para que estos "camaraditas" y los milicianos que dirigen los CLAPs crean que, efectivamente, el gobierno está tratado de "ganar la guerra económica" para que vuelvan a comer completo. Como en los tiempos de los adecos.

Este lumpen facho (Fernando Mires dixit ) es incapaz de entender lo que TAMPOCO entienden la mayoría de los anclas y periodistas (no económicos) del país: los controles acaban SÓLO con las empresas y dejan intactas a la hiperinflación y el hambre.

Veinte años de este modelo prueban (en forma irrefutable) que los mismos aniquilan el empleo y la riqueza. Por eso nos hemos despedido en los últimos 10 de la movilidad social que nos hizo casi únicos en Suramérica durante la ultima mitad del siglo XX.

Pero la mayoría de las clases populares (incluyendo la llamada "clase media baja") están formadas en el estatismo económico socialdemócrata del cual la cúpula cívico-militar chavista es heredera.

He allí una de las razones (no la única) por la que Angel Orpeza tiene razón cuando dice que el gobierno viene ganando la guerra psicológica: el mayor servicio que el G2 le ha hecho a la revolución luego de dividir a la oposición.

LA IMAGEN DEL MALIGNO. El problema es que – aunque útiles como blancos – tanto Borges como Trump están demasiado lejos en la psicología del pueblo chavista o ni-ni crisis-resistente: no funcionan los villanos remotos.

Por fortuna, el señor Lorenzo Mendoza está apoyando la aspiración de un número importante de integrantes de la diáspora de que la arepa compita con el taco, la pizza, la pasta o el pan en la categoría de alimento autóctono que se volvió universal.

Y, como el gobierno sólo puede controlar parte de su producción mientras el resto de sus líneas lo compensan, se ha transformado en el chivo expiatorio de los chavistas de Facebook.

Por sus posts, el CEO de Polar constituye la mayor de sus amarguras.

No es para menos: pese a que lo tildan de criminal, aseguran que no es intocable y que se acerca la hora en que los productos de sus empresas sean devueltos "al pueblo", no ganan una toma sindical, nadie le quita el pasaporte y (¡qué bolas!) parece ser la única empresa autorizada para aumentar los precios en forma mensual.

Si bien todo ello lo hace su villano favorito, la frustración de los grupos chavistas va en aumento.

UNA FRANELA QUE DIGA. ¿Cuál es el poder que impide que Lorenzo Mendoza no llegue al SEBIN para que se suicide en él?, pregunta la #TROPA en Facebook, mientras distribuyen franelas con su cara que dicen: "SE BUSCA".

Pero nadie responde y – mucho menos – la verdad: que gracias a que Polar entrega (¿al costo?) casi el 50% de su producción el gobierno puede alimentar tanto a sus funcionarios como al sistema de bolsas y cajas CLAPs. ¿El costo? El resto del país no consigue Harina Pan.

Incluso, existen rumores de que grupos técnicos y gerenciales de Polar "asesoran" a las marcas gubernamentales en el caso de las pastas y harina de maíz.

Gracias a su "know how" se supo del desmantelamiento y saqueo en Lácteos Los Andes cuando se intentaba reactivar la producción. Sólo el consejo cubano de no matar de nuevo a la gallina de los huevos de oro nos ha salvado de la confiscación que garantizaría la hambruna: el holocausto absoluto del que ya hablan en Facebook.

Mientras, Mendoza junto con todas las empresas y empresarios que quedan en el país son un símbolo (real) de resistencia que merece que le pongan su nombre a la Troncal 9.

O, por lo menos, le otorguen su propia plaza.
Ese momento llegará… cuando volvamos a unirnos con la liberación del país como objetivo.

Como siempre, movilizar la (debilitada) maquinaria electoral es un buen lugar para empezar.

Y es un error no reconocerlo. Uno más.


www.mujerdepalabra.wordpress.com
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