domingo, 15 de septiembre de 2019

"BLACK JACK" RANDALL, MONSTRUO


"Muere como héroe o vive lo suficiente para convertirte en villano", Batman, el Caballero de la Noche.


Elibeth Eduardo | @ely_e 


No hay duda: cuando uno contempla la ejecución de Tobías Menzies en "Inframundo, Guerras de Sangre" sabe que - al fin - Alan Rickman tiene sucesor como el villano inglés más recordado de todos los tiempos, compitiendo con el Voldemort de Ralph Fiennes y - por supuesto - el caníbal que inmortalizó Anthony Hopkins.

Pero, para quienes sólo lo conocen como el débil amo de "Aguas Dulces" en Juego de Tronos, su performance será toda una sorpresa.

No así para los conocedores de
la más reciente producción de Ronald D. Moore.

Y es que la serie que recoge la saga Outlander de la estadounidense Diana Gabaldón cuenta con un personaje oscuro, sólo comparable a Cruela De Vil, la más absurda villana de los cuentos de hadas.

Sin embargo, lo único que comparten ambos personajes es que su maldad es tan extrema como infundada: no hay razón para que sean así y, por tanto, resultan brutalmente inhumanos.


EL ESPEJO OSCURO. Gabaldón comparte con su amigo George R.R. Martin mi profundo desinterés por leer sus libros aunque los motivos son diferentes.

En el caso de R.R., rechazo hundirme en las imágenes más crudas de la zaga "Canción de Fuego y Hielo" que (se sabe) no llegaron a la serie televisiva. De hecho, sus fetiches superan mi aversión por los de Polanski y eso ya es mucho decir.

De la Forastera de Gabaldón, en cambio, me separa el poco afecto que me producen los libros de aventuras, hecho que me distanció en mi adolescencia de autores como Jonathan Swift, Mark Twain o cualquiera de los Dumas. 

Lo mío es el misterio, la lógica del policial que aprovecha magistralmente J.K. Rowling en "El Prisionero de Azkaban" pero cuyas huellas encontramos en sitios insospechados como, por ejemplo, Jane Eyre. 

La señora Gabaldón pues, cultiva un género que sólo me encanta en la tele, donde es fácil de hallar y funciona muy bien.

Dicho esto, sería capaz de leer el libro que inicia la zaga Outlander sólo para conocer de primera mano el trazo con el que se perfiló a Jonathan "Black Jack" Randall: un personaje que usa la tortura tanto física como emocional con psicopática frialdad. 

Tal es la flema que lo único que nos hace pensar que lo disfruta es su incapacidad para detenerse. O titubear.

En contraste, su sereno, estudioso y amable descendiente, Frank Randall, le da la oportunidad a Menzies de realizar un doble papel que precisa de mucho talento actoral: ni las ropas ni el maquillaje pueden ayudarlo a crear tan grandes diferencias psicológicas que, sin embargo, permiten distinguir quién es quién tan sólo con una mirada. Por una mirada.


RETRATO DE UN VIOLADOR. Ni Gabaldón ni Moore nos ahorran muestras de lo que Black Jack es: desnuda a una joven frente a su hermano; azota a un hombre hasta desollarlo y - peor - insiste en que las heridas de esa espalda son SU obra de arte. 

Y sigue:‎ no le basta patear a una mujer‎ ("son tan blandas") sino que intenta enseñar a un soldado a "disfrutar" de tal práctica. 

Sí, decir que Jonathan Randall es un loco o un animal es restarle fuerza a su indiscutible condición de sádico.

¿Intenta Gabaldón hacernos creer que la causa de tal oscuridad es su homosexualidad? Si lo hace Moore lo diluye presentándolo, más bien, como el accionar de un alma que se sabe pérdida. Nada de lo que haga lo librará del infierno que su condición determina. Entonces, ¿para qué intentar ser bueno si, además, disfruta dando rienda suelta a su infierno personal.

En este punto, sobran los calificativos y se nos revela en forma simple: es un alma desgraciada que no espera ni cree merecer perdón.

HOMBRE ROTO. Pero estas no son reflexiones de voz quebrada o atormentada. No.

La marca de este personaje es la frialdad. Rasgo que está allí mientras sodomiza a nuestro héroe. También luego de que nos ha dejado ver (con apenas un gesto) la profundidad de sus ganas. Con una media sonrisa, con ese ligero calor en la voz al fin ha develado el por qué del encono contra los protagonistas: quiere a Jaime (intensamente) para él. 

Por eso no tolera que ame a Claire, que se refugié en su nombre y en la añoranza de su rostro para escapar del tormento que le está causando.

Tampoco se rinde e intenta con engaño lo que no pudo por la fuerza: se "recubre" de Claire para que su esposo - quien delira por sus heridas - abandone su resistencia y... se relaje.

Paremos: esta sofisticada, retorcida y osada estratagema nos proporciona la más perfecta escena de tortura psicológica que haya visto presentar en ninguna pantalla. Adiós a Javier Bardem tentando al Bond de Daniel Craig.

Randall, un hombre culto, pone en evidencia que cualquier talento luce sucio en un torturador. 

Su cálculo y paciencia al dejar actuar a la biología es impecable. La virilidad de nuestro héroe deberá encarar la desgracia que han enfrentado algunas mujeres violadas por apenas unos segundos de placer en medio del miedo, la impotencia y la humillación.

Miramos como el horror se apodera del rostro de Jaime al comprarle a Black Jack que su amada jamás le perdonará lo que no es más que una respuesta física, tan incontrolable como el hipo y el hambre. O la sed.

El DIABLO ENTRE NOSOTROS. El triunfo de Randall se convierte en el infierno de Jaime y la derrota de Claire en un climax emocional magistralmente narrado por Ronald D. Moore en "The redemption of a man's soul".

Al final, como en "Más allá de los sueños" (1999 ), se nos recuerda que el infierno sólo es posible si permanecemos solos por lo que el pedido de Claire a su esposo de que la mate si insiste en dejarse morir re-escribe con éxito el mito de Orfeo.

Pero, ¿este resultado nos permite intentar sentir empatía por Randall? ¿Como Claire, debemos preguntarnos si él sería quién es si no hubiese tenido que vivir los rigores del combate? O, por el contrario, ¿las guerras acoso nos libran de que estos monstruos habiten y depreden alrededor de nosotros? ¿Son los asesinos en serie, los capos y los azotes de barrio los Black Jacks de los tiempos de paz?

Antes de morir en Culloden, nos muestran a un Jonathan Randall que es capaz de sentir amor por su hermano y que - casi - intenta ser decente con quien debió ser su cuñada pero que, para resguardarla, se convirtió en su viuda. 

Pero todo en él es bizarro. El furioso dolor sin lágrimas de una máscara inexpresiva que golpea el cuerpo que recién era su hermano nos retratan su incapacidad de expresar amor como cualquiera.


STALIN, HITLER, FIDEL. La historia de Black Jack Randall también nos deja una última duda: ¿es él la consecuencia lógica de la búsqueda de sumisión de los ejércitos de ocupación de todos los lugares y tiempos? 

¿O acaso su conducta es la‎ validación de Zimbardo de que, en las condiciones de permisividad correctas, todos podemos ser y actuar como monstrous?

Eso, sin duda, explicaría la maldad y distanciamiento emocional que suelen destilar esas "invasiones endógenas" que el mundo acostumbra a denominar como dictaduras.

Pues, si bien el mantenerse en el poder explica (¿lo hace?) que los tiranos estén dispuestos a someter de cualquier forma a sus naciones, las mativaciones de quienes - como Randall - EJECUTAN el cómo (y a sus connacionales) son, por fuerza, más personales: su propio poder, prestigio, seguridad o placer. Su propio Lucifer.

Esto coloca al personaje de Gabaldón, de Moore y, sobre todo, de Menzies como la encarnación del gorilismo del siglo XXI: el que no se hace para construir imperios que "mejoren" al mundo. Ese que, aunque se haga en nombre de una ideología o gentilicio tiene en realidad los mismos motivos avaros y criminales que los de las maras centroamericanas o las mafias de todas las nacionalidades.

EL PEOR DE LOS TIEMPOS. Para aquellos de mi generación que nos preguntábamos cómo eran los gorilas gringos que permitieron quedarse en el poder a Pinochet, Somoza, Gadafi o Fidel la respuesta llegó en la toma contrapicada de las medallas de Jack Nicholson en "A Few Good Men" (1992).

Mas tarde, el arquetipo renace y se reinventa para "combatir" el terrorismo, esta vez en la gélida interpretación de Bruce Willis en "The Siege" (1998).

Anclado en el siglo XVIII, el personaje creado por Diana Gabaldón nos muestra el rostro de los jefes de inteligencia de la SS, la Stasi, ISIS, de mandamases de Nicaragua, Venezuela o la Rusia de Putin.

Es claro, las tiranías y sus monstruos se han actualizado y vienen en nuevos modelos. Mostrar sus males en otras épocas o en un mundo de fantasía le ha permitido a los escritores de todos los tiempos esquivar el debate político: podemos odiarlos pero no nos atrevemos a reconocerlos.

Debemos ver a Joffrey Baratheon y Ranmsy Boulton como la encarnación "millennials" de Calígula y Nerón. De los verdugos e invasores de todos los tiempos.

Pero el capitán de Dragones de su Majestad, por su inteligencia y eficiencia desapasionda, es el peor de todos ellos.

Horroriza a Drácula y a su inspirador Vlad III, el Empalador; Iván El Terrible luce como una caricatura interpretada por Jim Carrey mientras Gengis Khan parece un tataratataratatara abuelo bonachón.

Black Jack, como Rickman, es la viva imagen del villano perfecto. Inmortal. Eterno.

Aplausos de pie para Gabaldón. Su esfuerzo terminó en el único final virtuoso para un exorcismo: ella parió un arquetipo.  


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miércoles, 10 de abril de 2019

PAÍS BUDISTA

"Los efectos del apagón constituyen la tragedia civil más grande que ha sucedido en un país sin guerra", Ing. José Ma. De Viana.

Elibeth Eduardo | @ely_e

No importa que tan buena persona crea que es, frente al actual colapso eléctrico quienes vivimos en Caracas y sus alrededores dudamos.
Porque es una pesadilla. Pero una que nos fue evitada por más de una década sin que nos importaran las 32 horas que, en promedio, pasaba el 30% de Cumaná sin luz. Ni la tragedia de San Cristóbal que (como hoy Lara) debía lidiar también con la falta de agua, gas, internet y gasolina.
Así que no hay forma de que el resto del país se conduela del Este de la capital cuando las urbanizaciones en Vargas, alrededor de la autopista Gran Mariscal de Ayacucho y algunas en El Paraíso tienen hasta años que viven tanto de las cisternas como del uso creativo del agua de lluvia.
De hecho, las imágenes que dieron la vuelta al mundo sobre el consumo de agua del Güaire jamás precisaron que las primeras en Caño Amarillo no eran lo que parecían: la toma es tan de montaña como las del Ávila y quizás más que las que generan filas en la autopista hacia Guarenas. 
Ninguna de ellas es la panacea ni deben tenerse por potables, según los expertos. Pero tampoco califican como "aguas servidas".
No obstante, en un país devastado por una guerra (@aroliveros dixit) llamada "chavismo" cualquier desgracia es posible: la objetividad del periodismo global cayó derrotada por el afán de dejar a la nomenklatura lo peor posible en todos y cada uno de los idiomas. 

LOCURA CORRIENTE. Es claro que ni el régimen ni la ciudadanía de la gran Caracas estaban preparados para quedar con las ancas al aire: todo el impulso y efecto del plan modernizador del país que iniciaron los adecos en el 45, que Pérez Jiménez continuó como si fuera suyo y que se agotó en el primer periodo de Carlos Andrés Pérez duró hasta el jueves 7 de marzo, luego de la insuficiente actualización de los 90 y los 20 años de desinversión, saqueo y destrucción de la revolución bolivariana.
Pero la coalición en el poder (y su pensamiento mágico caribeño) nunca aceptó que no podían seguir disfrutando de todo sin invertir ni pagar nada. Ellos, que son la muestra del fracaso cultural de la Venezuela saudita,  dilapidaron la posibilidad de ser reverenciados por sus logros materiales como Fujimori o Pinochet. 
En cambio, se comieron en sancochos todas las gallinas de huevos de oro y rumiantes gordos. Ahora, que solo tienen flacas, están descubriendo que no saben ni qué carajo engorda a las vacas.
Su negación delirante compite con la ciudadanía opositora, demandante de que se cumplan los cronogramas de suministro de agua mientras esperan el Metro.
Es claro que no les llegó el memo con la notificación de que - como advirtieron los botados del PDVSA en 2.002 - el país en que se podía disfrutar de todos los servicios públicos al mismo tiempo no existe más. Que demorará tanto en colapsar es obra de la inercia de la que nos habla la termodinámica.

EL MÍTICO LLEGADERO. Cumplida la amenaza tradicional de "cuando el destino" nos alcance, la nomenklatura gobernante ya no tiene un "gobierno anterior" a quien culpar porque, además, el colapso actual no tiene precedentes en la historia del siglo XX: en todos los demás gobiernos cualquier cosa funcionó mejor. 
Mientras, como los buenos budistas, aprendemos a dar gracias por el agua que bebemos, por bañarnos y ver la TV antes de dormir.
Pero no somos ángeles. Aunque celebremos cada pequeño triunfo, no hay aceptación de la tragedia.
Solo paciencia alimentada por una furia fría, sorda e incansable que nos lleva a realizar plegarias que no debería escuchar ningún Dios digno de ser alabado.
Sabemos que debemos sentirnos mal al desear que los 300 ministros y 3.000 generales que han respaldado al régimen vivan la décima parte de lo que sufren seis meses sin agua en Tucupita; así como una centésima parte del arrase de la bella Maracaibo.
Que pena... no me da culpa, segura como estoy de que ya hay un lugar en el infierno para la cúpula y sus aliados.
La única compensación de que no tengan capacidad sino para agravar el colapso es que ellos mismos se dieron el país por cárcel. 
Ojalá que estén re evaluando el exilio porque siempre habrá un venezolano fuera que se encargará de que sea lo más miserable posible.
Esa es una poco budista pero absoluta certeza.

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martes, 26 de marzo de 2019

EN EL MURO DE LOS LAMENTOS

"Nada en mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez sistemática". Martin Luther King.

Elibeth Eduardo | @ely_e

Supongamos que usted es una de las víctimas de la Hegemonía Comunicacional, fenómeno que según los encuestólogos explica el 20 y poquito por ciento de respaldo para Maduro.
¿Por qué? Porque no sólo reciben alguna prebenda del Estado (cargo, vivienda, comida y/o dinero) sino que, también, solo tiene acceso a la versión de que el mega apagón del 7MAR fue obra de Trump y Guaidó.
Si es así, de seguro es víctima desde hace más de una década de fallas constantes de electricidad, es más el tiempo que pasa sin agua que con ella y, recientemente, tiene que hacer trampas para pagar tanto la bombona de gas que consigue por los caminos verdes como el transporte que logra sacarlo de vez en cuando de su vecindario.
Crea o no que fue Trump, el apagón del 25MAR le resultó el colmo: ¿uno antes del Día de la Mujer y otro del de la Encarnación? ¿No que el tipo era machista?
Por otro lado, se supone que detuvieron al secretario de Guaidó porque iba a atacar el Metro (si no vive en Caracas le importa un carajo) y que los militares han reforzado por aire, tierra y mar todas las instalaciones eléctricas.
Uhmm, quizás - como con la económica - es claro que la revolución lleva perdida la guerra electromagnética.
Esto es vaina.

MENTIRAS COBERAS. Pero si usted es de los fieles seguidores de la exdiputada Maria Corina Machado, probablemente también requiere consuelo.
Luego del horror que ha vivido el Este de Caracas (convertido en una versión lite de Maracaibo) queda bastante claro que Carlos Raúl Hernández y Fernando Mires - junto con Félix Seijas y LVL - tienen razón: creer como los cubanos de los 70 que los marines estaban tomando una cerveza en la isla más cercana antes de venir a rescatarnos es comprar la historia elaborada por el G2 para entrampar a nuestra líder que la repite inocentemente, ignorando la infiltración enemiga.
¡Primero llegaron los rusos! Puede que sean poquitos... pero venían de más lejos.
No, es claro que los gringos van a demorar más que el Godot de Gené, a menos que sean imprescindibles para la campaña del pana Donald. Y ahora que se libró de la acusación de la trampa con los rusos puede que no quiera provocarlos.
Más vaina.

DEL MONOPOLIO. No hay espacio para dudar debido a lo fácil que lo puso la nomenklatura. Puede que aquel jueves la falla comenzara temprano pero, en casi una semana sobraron las noches para rodear Miraflores, cercar Catia, tomar La Guaira y sitiar Maracay, amén de  dejar claro a quienes están en La Tortuga y en La Orchila que no pueden ni huir ni esconderse.
Resultó tan evidente que buena parte de los familiares de enchufados salidos hasta por trochas en los días subsiguientes lo hicieron porque, con el desalojo de la embajada gringa, Fuerte Tiuna pasó de ser.inexpugnable a un blanco que decía: "el Alto Mando vive aquí".
Chance sobró tanto para expulsar a Maduro como para arrastrar a Cabello por el ídem, incluyendo la entrega formal a los ministros de Petróleo y Electricidad de tarjeticas de Casualidad y Arca Comunal con la leyenda:
"Gracias por la contribución en la liberación de su Patria. Úsela para salir de la cárcel, al canjearla por el país de su preferencia. Suerte con eso".

TIEMPOS MEJORES. No es casual que la (hasta ahora) candidata de Manchuria apenas se haya hecho sentir, consciente de que su promesa básica se ha revelado como una trampa caza bobos Made in Moscú y que ha sido - operacionalmente hablando - fundamental para la permanencia del régimen al torpedear la idea misma de una (pacífica e inteligente) salida negociada.
Si Caracas fuera una mezcla entre Berlín y Jerusalén, tendría un espacio con su nombre para lamentarse (por pendeja) al pie del muro.
En este punto, casi todos estamos de acuerdo en que fueron buenos los tiempos de la Guerra Fría, con batallas, en general, menos devastadoras que los de Irak, Afganistán o Siria y el plus de que los gobiernos "socialistas" solían caer por el peso de su incompetencia, sin chance de retorno.
Esperemos ser el corolario de esos tiempos, con la negociación y elecciones habituales propias de las transiciones exitosas y permanentes en el mundo. Amén.
Gloria, gloria.
Aleluya.



Elibeth Eduardo
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miércoles, 30 de enero de 2019

TOUR EN LA TARDIS

"Todo lo que ocurre aquí es creación autóctona de los venezolanos. Tenemos ingenio suficiente para crear este desastre y podemos hacerlo aun peor en los próximos días", Oscar Reyes Matute.

Elibeth Eduardo | @ely_e

Era el año de 1.993 y el discurso no fue lo suficientemente reseñado por los medios: "La historia me ha permitido ser el único venezolano que ha investido a dos compatriotas distintos como presidentes de la República. Por ello, doy gracias a Dios".
Tendría que llegar la toma de posesión de 1.998 para que Rafael Caldera repitiera la hazaña de Luis Enrique Oberto. La misma le fue arrebatada a Carlos Andrés Pérez debido a su defenestración.
No le correspondía, sin embargo, al jefe de la otrora Cámara Baja tener ese "privilegio": era del presidente interino, Octavio Lepage quien (al liderar de nuevo el Senado) debió haber investido a Ramón J. Velásquez como presidente provisional para gobernar los ocho meses que restaban del mandato de CAP.
Pero la invitación de Lepage se traspapeló en un "accidente" digno de House of Cards. 
Bienaventurados los pacientes (como LEO) pues ellos verán su cuarto de hora.

TRANSICIONES A GRANEL. Lo cierto es que quedó en la historia de Suramérica y en la nuestra que tuvimos 15 horas con TRES (03) presidentes: 
  • Un defenestrado (Pérez);
  • El presidente del Senado nombrado interino por el vacío de poder (Lepage) y;
  • Uno provisional electo por el Congreso (Ramón J.) que aún no tomaba posesión y le permitió a Oberto inscribir su nombre en mayúscula en nuestra historia.
Si bien tanto Ecuador como Perú se encargaron en las décadas siguientes de que fueran pocos nuestros presidentes simultáneos, lo más importante es que, por más inédita que sea la actual situación (dos autoproclamados) dista de ser insólita. Ni siquiera alcanza nuestro peor récord.
Como bien lo señala el epígrafe, tenemos talento y oportunidad para hacerlo peor. 
Give us time.

ÉPICA ASIMÉTRICA. Si nos guiamos por los temores del Papa y las amenazas del chavismo-madurismo las confrontaciones en Vietnan, Afganistán y Angola (juntas) se está gestando en los corazones de los milicianos del chavismo.
Claro, ninguno de esos discursos explica por qué la vigilia de Miraflores el 23E  estaba desierta ni cómo es que al FAES, los colectivos y la PNB los acribillan en Petare, Catia y San Agustín, mientras detienen niños al pie de Sorte para esconder que no hay un diputado preso en 2019. Excepto Guaidó y fue su liberación del SEBIM lo que probó que tenía superpoderes.
Porque es oficial: digan lo que digan el Papapupa y el Padrino de este cuento, los héroes y mártires NO han estado en ESTA revolución.
Y, después de 20 años, su "tiempo de comprobación" (definitivamente) expiró.  

HECHO EN JALISCO. Pero como dice Reyes Matute desde su muro facebookiano, nada es casual.
Así, en diciembre de 2015 la nomenklatura decidió tomar por asalto el TSJ llenándolo de sumisos que arrebataron el triunfo a la oposición e iniciaron la cadena de eventos que condujo a Maduro a juramentarse dos veces para el período de 2019 a 2025: en 2018 frente a una ANC espuria y el 10 de enero con un TSJ impotente por manifiesta piratería.
Con buena parte de la chequera del país en manos de Guaidó, las deserciones están cantados quizás comenzando por esos fiscales y magistrados que tan calladitos están.
Sí, disfrutaron como niños despojar al país de su Parlamento, de un Referendo Revocatorio ganado a muerte, robar al menos dos gobernaciones y la fe en el voto en toda la "tierra de libertadores".
Lo hicieron porque podían. Y no dudaron.

EL POSTRE DE LA ÚLTIMA CENA. Hoy desearían dar un viaje en cualquier máquina del tiempo para que los devuelva al 13A de 2002. O al momento en que ganaron TODA la Asamblea porque la oposición no concurrió.
Y, sin duda, quisieran estar en esos años en que el petróleo a más de US$ 100 escondía que la producción petrolera comenzaba a secarse, fenómeno que ni siquiera el Comandante Galáctico hubiese podido evitar. 
Ahora necesitan la TARDIS para amanecer en la última semana de febrero cuando la rebelión se haya desgastado y los gringos de la embajada quieran tener de nuevo relaciones con ellos. 
Como Hitler antes de la toma de Berlín, no necesitan una máquina del tiempo sino a Flash que los lleve a una línea paralela o a los Dres. Who y Strange para que los muden de universo. Lo que lleve menos.
Porque es claro que SU tiempo ya se acabó.
Además, Mr. Trump tiene el taxímetro de tropas corriendo en Colombia sin muro, mal en las encuestas y de pésimo humor.
O sea.

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martes, 29 de enero de 2019

TOUR EN LA TARDIS

"Todo lo que ocurre aquí es creación autóctona de los venezolanos. Tenemos ingenio suficiente para crear este desastre y podemos hacerlo aun peor en los próximos días", Oscar Reyes Matute.

Elibeth Eduardo | @ely_e

Era el año de 1.992 y el discurso no fue lo suficientemente reseñado por los medios: "La historia me ha permitido ser el único venezolano que ha investido a dos compatriotas distintos como presidentes de la República. Por ello, doy gracias a Dios".
Tendría que llegar la toma de posesión de 1.998 para que Rafael Caldera repitiera la hazaña de Luis Enrique Oberto. La misma le fue arrebatada a Carlos Andrés Pérez debido a su defenestración.
No le correspondía, sin embargo, al jefe de la otrora Cámara Baja tener ese "privilegio": era del presidente interino, Octavio Lepage quien (al liderar de nuevo el Senado) debió haber investido a Ramón J. Velásquez como presidente provisional para gobernar los ocho meses que restaban del mandato de CAP.
Pero la invitación de Lepage se traspapeló en un "accidente" digno de House of Cards. 
Bienaventurados los pacientes (como LEO) pues ellos verán su cuarto de hora.

TRANSICIONES A GRANEL. Lo cierto es que quedó en la historia de Suramérica y en la nuestra que tuvimos 15 horas con TRES (03) presidentes: 
  • Un defenestrado (Pérez);
  • El presidente del Senado nombrado interino por el vacío de poder (Lepage) y;
  • Uno provisional electo por el Congreso (Ramón J.) que aún no tomaba posesión y le permitió a Oberto inscribir su nombre en mayúscula en nuestra historia.
Si bien tanto Ecuador como Perú se encargaron en las décadas siguientes de que fueran pocos nuestros presidentes simultáneos, lo más importante es que, por más inédita que sea la actual situación (dos autoproclamados) dista de ser insólita. Ni siquiera alcanza nuestro peor récord.
Como bien lo señala el epígrafe, tenemos talento y oportunidad para hacerlo peor. 
Give us time.

ÉPICA ASIMÉTRICA. Si nos guiamos por los temores del Papa y las amenazas del chavismo-madurismo las confrontaciones en Vietnan, Afganistán y Angola (juntas) se está gestando en los corazones de los milicianos del chavismo.
Claro, ninguno de esos discursos explica por qué la vigilia de Miraflores el 23E  estaba desierta ni cómo es que al FAES, los colectivos y la PNB los acribillan en Petare, Catia y San Agustín, mientras detienen niños al pie de Sorte para esconder que no hay un diputado preso en 2019. Excepto Guaidó y fue su liberación del SEBIM lo que probó que tenía superpoderes.
Porque es oficial: digan lo que digan el Papapupa y el Padrino de este cuento, los héroes y mártires NO han estado en ESTA revolución.
Y, después de 20 años, su "tiempo de comprobación" (definitivamente) expiró.  

HECHO EN JALISCO. Pero como dice Reyes Matute desde su muro facebookiano, nada es casual.
Así, en diciembre de 2015 la nomenklatura decidió tomar por asalto el TSJ llenándolo de sumisos que arrebataron el triunfo a la oposición e iniciaron la cadena de eventos que condujo a Maduro a juramentarse dos veces para el período de 2019 a 2025: en 2018 frente a una ANC espuria y el 10 de enero con un TSJ impotente por manifiesta piratería.
Con buena parte de la chequera del país en manos de Guaidó, las deserciones están cantados quizás comenzando por esos fiscales y magistrados que tan calladitos están.
Sí, disfrutaron como niños despojar al país de su Parlamento, de un Referendo Revocatorio ganado a muerte, robar al menos dos gobernaciones y la fe en el voto en toda la "tierra de libertadores".
Lo hicieron porque podían. Y no dudaron.

EL POSTRE DE LA ÚLTIMA CENA. Hoy desearían dar un viaje en cualquier máquina del tiempo para que los devuelva al 13A de 2002. O al momento en que ganaron TODA la Asamblea porque la oposición no concurrió.
Y, sin duda, quisieran estar en esos años en que el petróleo a más de US$ 100 escondía que la producción petrolera comenzaba a secarse, fenómeno que ni siquiera el Comandante Galáctico hubiese podido evitar. 
Ahora necesitan la TARDIS para amanecer en la última semana de febrero cuando la rebelión se haya desgastado y los gringos de la embajada quieran tener de nuevo relaciones con ellos. 
Como Hitler antes de la toma de Berlín, no necesitan una máquina del tiempo sino a Flash que los lleve a una línea paralela o a los Dres. Who y Strange para que los muden de universo. Lo que lleve menos.
Porque es claro que SU tiempo ya se acabó.
Además, Mr. Trump tiene el taxímetro de tropas corriendo en Colombia sin muro, mal en las encuestas y de pésimo humor.
O sea.

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lunes, 31 de diciembre de 2018

EL HOMBRE

"[En EE. UU. de América] donde todo hombre que no sea negro puede hacer realidad sus sueños", Duckman.

Elibeth Eduardo | @ely_e

No importan los esfuerzos sobrehumanos que hace Vladimir Putin por convencer a su país de lo contrario: la Guerra Fría terminó.
Tampoco que Nicolás Maduro, Daniel Ortega y Diosdado Cabello desvaríen  al corear la lista de deseos del mandamás eslavo: hasta China reconoce que los rusos perdieron pese a que el sociocomunismo-soviético es la forma más útil para permanecer en el poder que se ha inventado desde los imperios esclavistas. 

No obstante, el sistema parido por la revolución bolchevique no ha dado señas en su historia de mejorar los resultados de gestión de Nerón o Calígula. Hasta Gengis Khan luce tolerante frente a los redentores de sus pueblos que siguen a Marx.

Por suerte, si alguien es lo bastante ciego para dudar, los resultados de NorCorea, Cuba y Venezuela son In & Im: indiscutibles e impresentables.
La pregunta es ¿por qué algunos actúan como si estuviera caliente la Guerra Fría? 
La respuesta es que su fin aún es reciente y buena parte de nuestro cine/literatura responde a la realidad de la post-Guerra Mundial. 
Ian Fleming y John Le Carré son quizás los autores de esa época cuyos personajes mejor han logrado adecuarse al siglo XXI, permitiendo a sus intérpretes ser aclamados como Daniel Craig,Tom Hiddleston y Hugh Laurie por sus roles en Skyfall (2013) y The Night Manager (2016), respectivamente.

DESNUDEZ IMPERIAL. Pero fue Irving Wallace quien creó un dilema que parece "Made in Venezuela" en The Man, novela que fue redimida a propósito de Obama.‎
Y es que el escritor judíoamericano creó en 1.964 una "comedia de equivocaciones" que anticipaba la posibilidad de un presidente negro. Sólo que entonces estaba más cerca de ser una distopía y, aunque no podía ser tomada en serio, tampoco daba risa.
Ahora la historia de Douglas Dilman evoca a Donald Trump: el status quo detrás del complejo sistema electoral y sucesoral estadounidense permitió al neoyorkino ser el epítome del Efecto "Gatopardo" mientras que, en la ficción de IW, las intrigas condujeron a un cambio aterrador por revolucionario.
De hecho, la presentación del libro habla de avanzar a una "auténtica democracia" a partir de este "accidente legal", lo cual desnuda los claustros de poder de la nación líder de occidente desde 1945.
Vargas Llosa, a su vez, ha destacado que el "tercermundismo de Trump" evidencia que la "democracia perfecta" miente al hablar de "un ciudadano, un voto" pues ignora a grandes mayorías por motivos inconfesables.
El Hombre nos dice que este traje que dejó desnudo al Imperio es antiguo. 
Y hasta sus remiendos son viejos.

DESDE LA UE. La historia de Wallace es previa a la reforma 25va. de la constitución gringa y retrata maniobras que ha inmortalizada Kevin Spacey al encarnar al temible Frank Underwood.
¿Es coincidencia que tanto House of Cards como el relato de IW muestren la importancia capital del Poder Legislativo?
No: Michael Dobbs - creador de la novela que inspira la zaga de Netflix - es inglés y el Reino Unido se define por su Parlamento tanto como por su monarquía.  
Pero la dinámica del poder en este tipo de regímenes (como nos lo muestra la serie danesa Borgen) es apenas comprensible en países presidencialistas como los de América. 
Lo más cercano a una excepción es Bolivia, en donde la reforma constitucional previa a Evo creó un sistema cuasi-parlamentario que impidió el avance autocrático del líder cocalero aunque - por ahora - no ha logrado desalojarlo del poder.
En Venezuela, la malicia cubana dejó fuera de la Constitución de 1.999 instituciones como el quorom electoral o el ballottage que habrían detenido el ascenso tanto de Voldemort como de quien es su auténtico legado: Nicolás Maduro.

DEATH LINE. Lo cierto es que, para el Wallace del 64 la única manera en que un negro llegara al poder era que estuviera de tercero o cuarto en la línea de sucesión... y más de una catástrofe generaran un vacío de poder.
Justo en ese escenario estamos en Venezuela y, por ello, la pelea de los radicales "libres, dignos e impolutos" (pero sin votos, masas y maquinarias) se ha mudado de Plaza Altamira, Madrid, Washington y Bogotá a Pajaritos y San Francisco.
Tampoco tiene sentido (para ellos) atacar al gobierno sino a los diputados "unionistas" (¿sufragistas?) que conformarán la nueva Directiva de la AN desde el 5 de enero para constituirse en una suerte de triunvirato romano a partir del 10, cuando el gobierno - repentinamente - pase de ilegítimo a ilegal. Tal es el cálculo detrás del delirio de estos grupos.
Llama la atención que la santidad de sus motivos no les impulse a convocar unas primarias o exigir que sean los diputados más votados (o sus suplentes) quienes asuman la nueva directiva.
No: intentan desconocer los acuerdos vigentes pero sin proponer nada más democrático, transparente o conciliador.

LOS BIENAVENTURADOS. Ellos - como el chavismo y el madurismo - son depositarios de los métodos políticos de la Revolución Bonita y lo que fue la izquierda venezolana hasta Voldemort. Es decir, no saben fomentar nada distinto a la división.
No obstante, su olfato histórico es tan impecable como nauseabundo su oportunismo pues sólo respetan la majestad de la Asamblea Nacional cuando - casualmente - coincide con sus argumentos.
Como sea, hasta ellos han tenido que reconocer que la directiva parlamentaria que se instalará el próximo 5 de enero va a pasar a la historia, lo sepan o no sus protagonistas.
De cumplirse los pronósticos Guaidó, Zambrano y González podrían ser los próximos mártires de la República, inquilinos de la Tumba o Padres de la Patria.
Al igual que en la película que le dio todos los premios a Gary Oldman, los tres van a descubrir (sonriendo y con los dientes apretados) que las horas más oscuras de una nación no son los que se viven durante una guerra.
Las batallas políticas pueden ser tanto o más aterradoras.
E igual de mortales. Y definitivas.

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jueves, 18 de octubre de 2018

UNA ESTATUA PARA LORENZO MENDOZA

"Me alegra que no seas un héroe. Los héroes compiten por ver quién hace la cosa más valiente y estúpida. Y mueren", Daenerys Targaryen, GOT.

Elibeth Eduardo | @ely_e

Pese a que pretende mostrar cierto control económico con la cantaleta del Petro, el gobierno sabe que no puede ganar la Guerra Económica. No como quiere el resto del país.

Bajo la creencia (por ahora) de que la hiperinflación, el hambre y la miseria son buenos para su hegemonía porque impulsan la diáspora y – por tanto – aniquilan la disidencia, la nomenklatura se niega a realizar los cambios que hasta los cubanos le han señalado. 

Después de todo, ellos saben (perfectamente) lo que no funciona en economía.

De momento, todo es ganancia: era importante aplacar esa disidencia, doblemente feroz por culposa: en ella militaban quienes constituyeron la clase media más derrochadora de América Latina y que, pese a eso, votaron mayoritariamente por el fundador del Socialismo del Siglo XXI. Aunque ahora maten (o difamen desde sus medios) para que nadie lo recuerde.

Por otro lado, el presidente obrero está descubriendo que su padre político tenía razón y sus colegas de las empresas básicas, PDVSA y de las universidades son unos "desclasados burgueses" que (¡para colmo!) hasta se han leído a Marx, por lo que le reprochan su analfabetismo político multilingüe y funcional.

Por fortuna, la arrogancia e intransigencia de estos laboristas de parrillas y whisky les impide reconocer que el socialismo caribeño no es ni lo que ellos creían ni (tampoco) lo que querían.

Saben que llevaron al país y a los logros de la clase obrera a un suicidio, pero no están dispuestos a admitirlo.

Punto para Maduro.

PETRO-AVENTURAS. Volviendo al principio, todo el mareo del Petro es para que estos "camaraditas" y los milicianos que dirigen los CLAPs crean que, efectivamente, el gobierno está tratado de "ganar la guerra económica" para que vuelvan a comer completo. Como en los tiempos de los adecos.

Este lumpen facho (Fernando Mires dixit ) es incapaz de entender lo que TAMPOCO entienden la mayoría de los anclas y periodistas (no económicos) del país: los controles acaban SÓLO con las empresas y dejan intactas a la hiperinflación y el hambre.

Veinte años de este modelo prueban (en forma irrefutable) que los mismos aniquilan el empleo y la riqueza. Por eso nos hemos despedido en los últimos 10 de la movilidad social que nos hizo casi únicos en Suramérica durante la ultima mitad del siglo XX.

Pero la mayoría de las clases populares (incluyendo la llamada "clase media baja") están formadas en el estatismo económico socialdemócrata del cual la cúpula cívico-militar chavista es heredera.

He allí una de las razones (no la única) por la que Angel Orpeza tiene razón cuando dice que el gobierno viene ganando la guerra psicológica: el mayor servicio que el G2 le ha hecho a la revolución luego de dividir a la oposición.

LA IMAGEN DEL MALIGNO. El problema es que – aunque útiles como blancos – tanto Borges como Trump están demasiado lejos en la psicología del pueblo chavista o ni-ni crisis-resistente: no funcionan los villanos remotos.

Por fortuna, el señor Lorenzo Mendoza está apoyando la aspiración de un número importante de integrantes de la diáspora de que la arepa compita con el taco, la pizza, la pasta o el pan en la categoría de alimento autóctono que se volvió universal.

Y, como el gobierno sólo puede controlar parte de su producción mientras el resto de sus líneas lo compensan, se ha transformado en el chivo expiatorio de los chavistas de Facebook.

Por sus posts, el CEO de Polar constituye la mayor de sus amarguras.

No es para menos: pese a que lo tildan de criminal, aseguran que no es intocable y que se acerca la hora en que los productos de sus empresas sean devueltos "al pueblo", no ganan una toma sindical, nadie le quita el pasaporte y (¡qué bolas!) parece ser la única empresa autorizada para aumentar los precios en forma mensual.

Si bien todo ello lo hace su villano favorito, la frustración de los grupos chavistas va en aumento.

UNA FRANELA QUE DIGA. ¿Cuál es el poder que impide que Lorenzo Mendoza no llegue al SEBIN para que se suicide en él?, pregunta la #TROPA en Facebook, mientras distribuyen franelas con su cara que dicen: "SE BUSCA".

Pero nadie responde y – mucho menos – la verdad: que gracias a que Polar entrega (¿al costo?) casi el 50% de su producción el gobierno puede alimentar tanto a sus funcionarios como al sistema de bolsas y cajas CLAPs. ¿El costo? El resto del país no consigue Harina Pan.

Incluso, existen rumores de que grupos técnicos y gerenciales de Polar "asesoran" a las marcas gubernamentales en el caso de las pastas y harina de maíz.

Gracias a su "know how" se supo del desmantelamiento y saqueo en Lácteos Los Andes cuando se intentaba reactivar la producción. Sólo el consejo cubano de no matar de nuevo a la gallina de los huevos de oro nos ha salvado de la confiscación que garantizaría la hambruna: el holocausto absoluto del que ya hablan en Facebook.

Mientras, Mendoza junto con todas las empresas y empresarios que quedan en el país son un símbolo (real) de resistencia que merece que le pongan su nombre a la Troncal 9.

O, por lo menos, le otorguen su propia plaza.
Ese momento llegará… cuando volvamos a unirnos con la liberación del país como objetivo.

Como siempre, movilizar la (debilitada) maquinaria electoral es un buen lugar para empezar.

Y es un error no reconocerlo. Uno más.


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viernes, 21 de septiembre de 2018

CUANDO PETER ATACA

"Tiene razón entonces Nicolás Maduro al hablar de "guerra económica". Para él la economía es un arma de destrucción masiva", Fernando Mires.

Elibeth Eduardo | @ely_e

Eran los tiempos en que Bruce Willis instaurada en nuestro inconsciente colectivo la imagen de un héroe herido aunque invencible mientras los gringos descubrían que el Rockefeller's Center ahora era japonés.
Conceptos como Cultura Corporativa, Calidad Total y Productividad eran los habitantes de los libros que poblaban las librerías: manuales del éxito en el nuevo mundo.
Entre las decenas de nociones que surgieron hacia las décadas finales del siglo XX, uno de ellos atormentaba a los ambiciosos que anhelaban el rápido éxito profesional: el llamado Principio de Peter. 
Según el mismo, toda persona asciende hasta alcanzar su máximo nivel de incompetencia y es incapaz de darse cuenta de que el ascenso recibido (o por recibir) será para algo que hará mal.
La creencia común es que este concepto advertía que cualquiera de nosotros podría sufrir del "Síndrome de Peter Pan" en el ámbito profesional.  Sólo que mientras el personaje de fantasía NO QUERíA crecer, las víctimas de la versión profesional no eran conscientes de su mal.
¿La causa del síndrome estaba en el deseo inconsciente de evitar ser "adulto" (responsable del trabajo de otros) en el aspecto laboral?
Tal vez. Pero nunca me atreví a preguntar.

EL ENEMIGO EN EL ESPEJO. La verdad es que el "Principio de Incompetencia de Peter" (PIP) fue expuesto en una tesis de grado de Ciencias de la Educación presentado en la Universidad del Sur de California por Laurence J. Peter, cuyos resultados fueron recogidos en el libro The Peter Principle (1969).
Luego de observar estructuras, jerarquías e ineficiencias organizacionales, en especial por parte de empleados públicos, el autor coincide con Ortega y Gasset: el primero en dejar constancia de este fenómeno en 1910. 
Según el pensador español:
"Todos los empleados públicos deberían descender a su grado inmediato inferior porque han sido ascendidos hasta volverse incompetentes".

Lo peor es que, aunque ninguno de los autores lo menciona, el cielo es el límite: la incompetencia es más evidente mientras más alto y poderoso es el cargo, en especial si es la política y no los méritos lo que determina el nombramiento. 

PRUEBA DE CONCEPTO. Al igual de lo que ocurrió en los países de la esfera soviética, Venezuela se ha convertido en un gran laboratorio psico -social - económico en el que se verifican experimentalmente teorías que sería reprochable intentar probar en grupos humanos.
Volviendo al PIP, el que la eficiencia de las empresas privatizadas en los 90 (como CANTV o Sidor) se haya venido a pique en los últimas dos décadas es suficiente demostración.
Otras organizaciones que mejoraban con meritocracia como Hidrocapital o el Metro de Caracas han tocado fondo debido a una larga cadena de incompetentes en puestos demasiado técnicos y altos como para que su (in) acción resultara inocua.
Quizás las pruebas más contundentes sean las dos empresas más exitosas que el Socialismo del siglo XXI pulverizó: por un lado, la centenaria Electricidad de Caracas que nos libro de grandes apagones hasta que Corpoelec se la tragó.
Del otro lado está PDVSA, la cual pasó de ser una de las cinco productoras estatales de energía más importantes del mundo a triplicar su nómina, importar gasolina y ser casi incapaz de producir crudo. Los dos últimos en sólo un lustro.

EL FIN DE LA INERCIA. El caso de la petrolera estadal es muestra de que el incremento de personal "se hace para poner remedio a la incompetencia de los superiores jerárquicos", entre otros males.
Claro que esto no impide que las cientos de nuevos empleados no sean ascendidos a sus respectivos niveles de incompetencia... con las consecuencias previsibles.
Así, veinte años de cultivar y premiar a los inútiles se comieron los excedentes en agua, electricidad, gas y orimulsión que tuvieron algunas regiones e impidieron las mejoras en el ámbito nacional.
Ha sido el transporten sin embargo, el servicio en el que el deterioro fue más rápido y evidente (si cabe), en especial en la región Capital.
No sólo las nuevas líneas del Metro fueron retrasadas y/o detenidas: tampoco se avanzó hacia los Altos Mirandinos y se engañó una y otra vez al país sobre los avances del tramo Guarenas - Guatire.
Cosas similares pasaron en Valencia y Maracaibo. Ni hablar de los trenes de la región central que abaratarían el traslado de alimentos en todo el país. 
Ahora que la escasez (y costo) de los repuestos ha logrado arruinar a los transportistas, éstas obras dejarían tanto a Maduro como a su predecesor como próceres de la patria nueva.
Por el contrario, sus resultados ratifican por qué debe perseguirse a corruptos y dictadores: son armas de destrucción masiva que atentan contra los derechos humanos.
El ataque del Principio de Peter a todas las instituciones y servicios de Venezuuea nos transforma en un modelo para el mundo. 
Pero de lo que una sociedad - población o nación debe evitar a toda costa. Forever. And ever.
O morir en el intento para no lamentarlo.

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domingo, 19 de agosto de 2018

ECONOMÍA NARNIANA

"Si no puedes convencerlos, confúndelos", Ley de Murphy.

Elibeth Eduardo | @ely_e

No me gusta especialmente la serie The Magicians, pero los esfuerzos de los más frívolos de estos universitarios por gobernar un país imaginario que – al igual que la Ínsula Barataria – está en quiebra resulta casi la más entretenida de todas las aventuras mágicas de los protagonistas.
Y es que su ineptitud, arrogancia e ignorancia sobre temas económicos y/o de gobierno mete en problemas mortales a los jóvenes monarcas y, por supuesto, a sus súbditos.
Después de contemplar el manejo despiadado del poder en Games of Thrones o House of Cards, ver que el gobierno de un territorio luce como una matinée con guarapita de parchita en la mansión de la Barbie puede resultar hilarante. En realidad es aterrador.
Esa debe ser la intención del autor de las novelas, Lev Grossman: un esfuerzo por mostrar que ser responsables del destino de otros no es para amateurs ni – mucho menos – un juego de niños como podría pensar algún creyente de las historias sobre los infantes que viven la (breve) aventura de reinar en Narnia.
COMO EN LAS MALVINAS. Un sentimiento similar a esa combinación de gracia, ansiedad, estupor y hasta un poco de lástima fue la que tuve mientras el presidente Maduro se ahogaba de alergia (¿o era gripe?) mientras presentaba un programa de ajuste macroeconómico que, para muchos, resulta devastador. Incluyendo al mismo Maduro.
Sus síntomas denotaban que hubiese preferido no tener que comerse sus discursos de los últimos cinco años y – mucho menos – las palabras y acciones de su jefe desde su campaña presidencial en 1998.
Así, pese a sus promesas altisonantes de que ("ahora sí") estaban jodiendo a las "ratas" de las mafias del dólar, el efectivo y la gasolina, lo cierto es que la mitad de lo que dijo era la admisión de que su gobierno perdió la guerra económica… y parece que él no lo sabía.
Tanto su voz quebrada como su ahogo me recordaron algunos testimonios de argentinos asombrados cuando la dictadura de los coroneles perdió el conflicto bélico que había iniciado con Reino Unido para distraer a la población y lograr que un triunfo borrara todo el horror de su gestión.
– Che… pero si íbamos ganando… – decía el sollozante que le había comprado a un gobierno de esbirros algo que el deseaba (desesperadamente) creer.
La Guerra de Las Malvinas fue una de las peores muestras de lo que la profesora Gloria Cuenca denominaba el "voluntarismo anómico latinoamericano", encarnado en esa parodia de Bolívar que Gabriel García Márquez bautizó como Aureliano Buendía.
VARITA ROTA. La tristeza de Maduro por perder la guerra que, en realidad, le declaró Voldemort al país es nacionalmente compartida ahora que es claro que el "millardito" pedido al Banco Central nos puso en la ruta para vivir la peor hiperinflación de la historia de la humanidad, luego de dejar pálidas a todas las de América Latina. Lo más terribles es que el Galáctico no vivió para ver su "legado".
Una vez más el país entra en shock al "descubrir" que la Economía es una ciencia porque explica cosas que son inexorables y se rien (a carcajadas) de cualquier voluntarismo.
El reconocimiento presidencial de que "hicieron magia" para "cuadrar" el programa con el que esperan abatir la hiperinflación, destruir el paralelo y "recobrar" el control sobre la economía indica que ellos quieren estabilizar para volver a empezar a cometer los mismos errores. Cambiar la varita rota.
Lo peor es que quienes ahora acusan de criminal, neoliberal y/o comunista al "paquete" de Maduro en realidad padecen de su misma racionalidad: creen que la economía es cosa de magia.
Por eso esperan que regrese un país (que no volverá) donde se puede ser rico sin ser eficiente, productivo o trabajador.
Quieren un país con el bienestar y la prosperidad de los países que visitan o a los que emigran pero sin pagar impuestos, servicios o el valor de la gasolina.
Unos y otros quieren prosperidad con un ajuste que funcione pero que no cueste nada y, mucho menos toque sus privilegios.
Como niños, aspiran residir en un mundo de golosinas y almuerzos gratis.
Vivir en Narnia.
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martes, 17 de julio de 2018

LA OPEP BIEN VALE UNA MISA


"A veces la gente mira al cielo no porque crea en Dios sino porque busca a Superman", Homero Simpson.

Elibeth Eduardo | @ely_e

Considerado junto con el Rey Sol como "modelo" para los monárquicos franceses (sí, todavía quedan), ni siquiera la "pérdida" de la cabeza de su cadáver hasta 1919 impidió que Enrique IV de Francia y III de Navarra sea más recordado por su "oportunismo político" que por el amor que llegó a conquistar entre los más pobres de su pueblo.
La apócrifa frase que sus biógrafos siguen negando encuentra validación en que, al haberse convertidos DOS veces al catolicismo para acceder al trono de Francia, nadie parece dudar de que el marido de Margarita de Valois y de (humildemente) María de Medici pudo haber hecho la socarrona afirmación.
De seguro, François Raivallac lo creía cuando le causó un "despecho" mortal a punta de puñaladas el 14 de mayo de 1610.
Con todo, este Rey tenía más chance de recibir un milagro católico, apostólico y romano con todas las de la ley del que tiene la nomenklatura socialista, marxista, leninista y militarista venezolana de obtener un favor a través de cualquier rito.
Aunque naden en una piscina de agua bendita.

VULCANO Y LUCIFER. Y es que no cabe duda de que, en vista del marcado ateísmo de nuestros gobernantes, recurrirán a cualquier rito en distintos idiomas para resucitar a la gallina de los huevos de oro que, aparentemente, no saben que el Galáctico se comió en un chupe en el 2002. Anno Domini.
Entierros paleros, peticiones yorubas, purificaciones musulmanas, invocaciones a Vulcano y hasta ritos satánicos podrían ocurrir en los próximos meses si el "excremento del diablo" no brota a borbotones de los campos, estén o no en la Faja del Orinoco.
Todo ello obvia un detalle básico de cualquier petición al altísimo: quien pide espera misericordia.
De allí que podemos estar seguros de que la oración del General Quevedo será oída más no respondida porque, como le decía la monja recién ordenada de "Monseñor" a su amante, el obispo Flaherty luego de descubrir quién era:

– ¿Crees que Dios va a desperdiciar un milagro en nosotros?

No hace falta hablar de la respuesta. No obstante, vale la pena recordar: el que Dios (cualquier dios) responda a una plegaria es YA – de suyo – un milagro.
Lo que pide Quevedo, por tanto, es un rosario de portentos y bendiciones.

POPULE MEUS. La urgencia, sin embargo, no luce lógica: de momento el petróleo producido no sale del país por no darle el gusto a Conoco de que se cobre los dos meses de producción que le autorizaron a embargarnos.
Así que los tanques de almacenamiento están llenos y la única razón por la que no se están cerrando pozos debido a que no hay más espacio para almacenar es que la debacle ya los había cerrado.
El problema está en que la soledad es mala para las fotos y los únicos socios que parecen dispuestos a que el gobierno obtenga alguna platica del oro y otros minerales son los panas de la OPEP pues China y Rusia sólo invierten si de esa manera pueden recuperar el 150% de sus préstamos en los próximos 18 meses. Máximo.
Demostrarle a la OPEP que Venezuela puede seguir formando parte del club de reyes, autócratas y dictadores más antiguo del mundo es fundamental para tener mejores lugares para escoger a la hora del exilio. Haití, las estepas rusas y Varadero no parecen suficiente.
Así que la demanda de actos divinos poco tiene que ver con remediar las penurias de los enfermos crónicos, renales, de cáncer o hemofílicos debido a la falta de divisas para sus medicinas y tratamientos.

A DIOS ROGANDO. No. Es el frío cálculo de la propia sobrevivencia la que determina esta sorpresiva devoción, motivada por la necesidad desesperada de no achicar la tajada de los militares.
Quizás eso explique que el número de ascendidos al Alto Mando sea el menor del periodo chavista mejor que la mítica intentona Armagedón y casi tanto como la diáspora en desbandada que desmantela los cuarteles.
No dudo que pronto veremos una arenga "a lo Fidel" multiplicada por todos los miembros parlantes del Poliburó (la Primera Combatiente es como la H) pidiéndonos que unamos las manos para que llueva y se llenen los embalses; aumente la producción de petróleo; y se puedan redirigir los relámpagos del Catatumbo para electrificar a Maracaibo.
Claro, el gobierno deberá ampliar el espectro de dioses a quienes le pide: el catolicismo – para cualquier cosa – demanda culpa. Contrición.
Y la verdad es que ni los socios musulmanes tienen sentido del humor, ni se supone que los verdugos pidan clemencia.
Es claro que la OPEP – como París – bien vale una misa; el Cuartel de la montaña no está en Sorte y el Galáctico es eterno… pero no hace milagros.

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lunes, 25 de junio de 2018

EL MALQUERIDO

"Yo, yo, yo, yo sé que solito estaré / cuando me muera/ yo soy un hombre incomprendido / ni tú ni nadie me han querido/ tal como soy", Ismael Rivera: El Incomprendido.

Elibeth Eduardo | @ely_e

Era el año 1.989: el primero de enero la guerrilla que había hurtado tanques para sitiar el Palacio de Justicia, el M-19, había entregado sus armas. Pacíficamente.
En noviembre, una cadena de errores políticos y comunicacionales derrumbaría el símbolo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. El muro de Berlín se vino abajo sin un solo tiro para tumbarlo. O defenderlo.
Pero, el 27 y 28 de febrero, Venezuela sería sacudida en lo más profundo de su autoimagen cuando "bajaron los cerros". Después del "Caracazo" el país no volvió a ser el mismo.
Días antes, en la Escuela de Comunicación Social de la UCV militantes de izquierda sólo querían escabullirse en el Hilton para ver al líder cubano que venía a la re – toma de posesión de Carlos Andrés Pérez.
La prensa mundial resaltaba el número de mandatarios asistentes y yo (ni izquierdista ni fan de Fidel) me di por servida al ver pasar seis presidentes incluyendo a Alan García quien tenía un aura de carisma deslumbrante.
Un silencio rotundo y repentino marcó su aparición: todas las conversaciones en las que intervenían mujeres se apagaron hasta que desapareció por la puerta. ¿Guapo? No sé. Pero inolvidable, sin duda.
360 GRADOS. Casi veinte años después, fue una Cumbre de las América en Lima la que generó titulares globales.
Aunque Cuba fue reincorporado en 2.015, Fidel no estuvo para ser (de nuevo) la estrella. Tampoco Voldemort, su discípulo más aventajado. La noticia era la exclusión del heredero de ambos.
Además, luego de pasar semanas vociferando por la afrenta y asegurar que llegaría para reunirse con los pueblos "como fuera", Maduro arrugó.
Sabía que no es Fidel. Tampoco un héroe: no quiso arriesgarse a que el gobierno peruano usara su aprehensión con la Interpol para tapar la renuncia de su propio presidente.
No. Pese a su corpulencia y estatura, prefirió pasar agachado y dejar a la diáspora venezolana con las ganas de gritarle "Tirano" o "Asesino" en sus cachetes.
Ni sus aliados lo querían allí a sabiendas de que sólo una semana después oficializaría lo que ya aseguraba el Grupo de Lima: que es un dictador,indigno de estar con los mandatarios legítimos de la región… Y Daniel Ortega.
Y es que los dos (el nica y el Nico) siguen los pasos totalitarios de Castro.
DÍAS DE GLORIA. Pero allí terminan las semejanzas. La Cumbre de las Américas es posterior a la caída de la URSS. Ergo, suceden al mundo que hizo de Fidel, Carlos "El Chacal" y el Che Guevara figuras míticas de la izquierda.
También sobreviven a los días en que el Comandante Galáctico repartía la riqueza petrolera venezolana en nombre de la última esperanza revolucionaria: el Socialismo del Siglo XXI.
Hoy, con PDVSA incapaz de exportar y hasta de producir petróleo, el heredero carece de los fondos y el carisma para que su nombre se sume al de Allende, los hermanos Castro o el innombrable de Sabaneta.
No, ahora que las naciones europeas fiduciaria de Fidel rechazan su juramentación como presidente, Maduro debe asumir que pasará a la historia junto a Pinochet, Mugabe y el "último rey de Escocia".
Pero es improbable que alguien le haga una película: será una figura oscura, de fondo en la historia épica del opositor que lo suceda. Sea quien sea.
Después de todo, gracias a su ruta a la primera hiperinflación "electrónica" en la historia de la Humanidad ya ha superado los errores heredados del Galáctico: hay TODO un desastre humanitario lleva su nombre. En mayúscula.
Del otro lado, quienes reclaman un líder para desplazar al régimen olvidan uno de los más meritorios gobiernos de la República Civil: el de Ramón J. Velásquez, quien no era visto como tal pero nos acercó visiblemente al país que soñamos. Poco apreciado y vilipendiado durante su gestión, Velásquez murió con la honra de haberle dado solvencia a la República en uno de sus momentos más oscuros.
¿Lección? Maduro está a tiempo de dar vuelta en U. Eso no lo hará más popular pero, quizás, logre sacarlo de la lista de reyes / gobernantes malditos cuyo ingreso se está rifando.
Y tiene todos los números.

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