viernes, 21 de septiembre de 2018

CUANDO PETER ATACA

"Tiene razón entonces Nicolás Maduro al hablar de "guerra económica". Para él la economía es un arma de destrucción masiva", Fernando Mires.

Elibeth Eduardo | @ely_e

Eran los tiempos en que Bruce Willis instaurada en nuestro inconsciente colectivo la imagen de un héroe herido aunque invencible mientras los gringos descubrían que el Rockefeller's Center ahora era japonés.
Conceptos como Cultura Corporativa, Calidad Total y Productividad eran los habitantes de los libros que poblaban las librerías: manuales del éxito en el nuevo mundo.
Entre las decenas de nociones que surgieron hacia las décadas finales del siglo XX, uno de ellos atormentaba a los ambiciosos que anhelaban el rápido éxito profesional: el llamado Principio de Peter. 
Según el mismo, toda persona asciende hasta alcanzar su máximo nivel de incompetencia y es incapaz de darse cuenta de que el ascenso recibido (o por recibir) será para algo que hará mal.
La creencia común es que este concepto advertía que cualquiera de nosotros podría sufrir del "Síndrome de Peter Pan" en el ámbito profesional.  Sólo que mientras el personaje de fantasía NO QUERíA crecer, las víctimas de la versión profesional no eran conscientes de su mal.
¿La causa del síndrome estaba en el deseo inconsciente de evitar ser "adulto" (responsable del trabajo de otros) en el aspecto laboral?
Tal vez. Pero nunca me atreví a preguntar.

EL ENEMIGO EN EL ESPEJO. La verdad es que el "Principio de Incompetencia de Peter" (PIP) fue expuesto en una tesis de grado de Ciencias de la Educación presentado en la Universidad del Sur de California por Laurence J. Peter, cuyos resultados fueron recogidos en el libro The Peter Principle (1969).
Luego de observar estructuras, jerarquías e ineficiencias organizacionales, en especial por parte de empleados públicos, el autor coincide con Ortega y Gasset: el primero en dejar constancia de este fenómeno en 1910. 
Según el pensador español:
"Todos los empleados públicos deberían descender a su grado inmediato inferior porque han sido ascendidos hasta volverse incompetentes".

Lo peor es que, aunque ninguno de los autores lo menciona, el cielo es el límite: la incompetencia es más evidente mientras más alto y poderoso es el cargo, en especial si es la política y no los méritos lo que determina el nombramiento. 

PRUEBA DE CONCEPTO. Al igual de lo que ocurrió en los países de la esfera soviética, Venezuela se ha convertido en un gran laboratorio psico -social - económico en el que se verifican experimentalmente teorías que sería reprochable intentar probar en grupos humanos.
Volviendo al PIP, el que la eficiencia de las empresas privatizadas en los 90 (como CANTV o Sidor) se haya venido a pique en los últimas dos décadas es suficiente demostración.
Otras organizaciones que mejoraban con meritocracia como Hidrocapital o el Metro de Caracas han tocado fondo debido a una larga cadena de incompetentes en puestos demasiado técnicos y altos como para que su (in) acción resultara inocua.
Quizás las pruebas más contundentes sean las dos empresas más exitosas que el Socialismo del siglo XXI pulverizó: por un lado, la centenaria Electricidad de Caracas que nos libro de grandes apagones hasta que Corpoelec se la tragó.
Del otro lado está PDVSA, la cual pasó de ser una de las cinco productoras estatales de energía más importantes del mundo a triplicar su nómina, importar gasolina y ser casi incapaz de producir crudo. Los dos últimos en sólo un lustro.

EL FIN DE LA INERCIA. El caso de la petrolera estadal es muestra de que el incremento de personal "se hace para poner remedio a la incompetencia de los superiores jerárquicos", entre otros males.
Claro que esto no impide que las cientos de nuevos empleados no sean ascendidos a sus respectivos niveles de incompetencia... con las consecuencias previsibles.
Así, veinte años de cultivar y premiar a los inútiles se comieron los excedentes en agua, electricidad, gas y orimulsión que tuvieron algunas regiones e impidieron las mejoras en el ámbito nacional.
Ha sido el transporten sin embargo, el servicio en el que el deterioro fue más rápido y evidente (si cabe), en especial en la región Capital.
No sólo las nuevas líneas del Metro fueron retrasadas y/o detenidas: tampoco se avanzó hacia los Altos Mirandinos y se engañó una y otra vez al país sobre los avances del tramo Guarenas - Guatire.
Cosas similares pasaron en Valencia y Maracaibo. Ni hablar de los trenes de la región central que abaratarían el traslado de alimentos en todo el país. 
Ahora que la escasez (y costo) de los repuestos ha logrado arruinar a los transportistas, éstas obras dejarían tanto a Maduro como a su predecesor como próceres de la patria nueva.
Por el contrario, sus resultados ratifican por qué debe perseguirse a corruptos y dictadores: son armas de destrucción masiva que atentan contra los derechos humanos.
El ataque del Principio de Peter a todas las instituciones y servicios de Venezuuea nos transforma en un modelo para el mundo. 
Pero de lo que una sociedad - población o nación debe evitar a toda costa. Forever. And ever.
O morir en el intento para no lamentarlo.

www.mujerdepalabra.wordpress.com
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domingo, 19 de agosto de 2018

ECONOMÍA NARNIANA

"Si no puedes convencerlos, confúndelos", Ley de Murphy.

Elibeth Eduardo | @ely_e

No me gusta especialmente la serie The Magicians, pero los esfuerzos de los más frívolos de estos universitarios por gobernar un país imaginario que – al igual que la Ínsula Barataria – está en quiebra resulta casi la más entretenida de todas las aventuras mágicas de los protagonistas.
Y es que su ineptitud, arrogancia e ignorancia sobre temas económicos y/o de gobierno mete en problemas mortales a los jóvenes monarcas y, por supuesto, a sus súbditos.
Después de contemplar el manejo despiadado del poder en Games of Thrones o House of Cards, ver que el gobierno de un territorio luce como una matinée con guarapita de parchita en la mansión de la Barbie puede resultar hilarante. En realidad es aterrador.
Esa debe ser la intención del autor de las novelas, Lev Grossman: un esfuerzo por mostrar que ser responsables del destino de otros no es para amateurs ni – mucho menos – un juego de niños como podría pensar algún creyente de las historias sobre los infantes que viven la (breve) aventura de reinar en Narnia.
COMO EN LAS MALVINAS. Un sentimiento similar a esa combinación de gracia, ansiedad, estupor y hasta un poco de lástima fue la que tuve mientras el presidente Maduro se ahogaba de alergia (¿o era gripe?) mientras presentaba un programa de ajuste macroeconómico que, para muchos, resulta devastador. Incluyendo al mismo Maduro.
Sus síntomas denotaban que hubiese preferido no tener que comerse sus discursos de los últimos cinco años y – mucho menos – las palabras y acciones de su jefe desde su campaña presidencial en 1998.
Así, pese a sus promesas altisonantes de que ("ahora sí") estaban jodiendo a las "ratas" de las mafias del dólar, el efectivo y la gasolina, lo cierto es que la mitad de lo que dijo era la admisión de que su gobierno perdió la guerra económica… y parece que él no lo sabía.
Tanto su voz quebrada como su ahogo me recordaron algunos testimonios de argentinos asombrados cuando la dictadura de los coroneles perdió el conflicto bélico que había iniciado con Reino Unido para distraer a la población y lograr que un triunfo borrara todo el horror de su gestión.
– Che… pero si íbamos ganando… – decía el sollozante que le había comprado a un gobierno de esbirros algo que el deseaba (desesperadamente) creer.
La Guerra de Las Malvinas fue una de las peores muestras de lo que la profesora Gloria Cuenca denominaba el "voluntarismo anómico latinoamericano", encarnado en esa parodia de Bolívar que Gabriel García Márquez bautizó como Aureliano Buendía.
VARITA ROTA. La tristeza de Maduro por perder la guerra que, en realidad, le declaró Voldemort al país es nacionalmente compartida ahora que es claro que el "millardito" pedido al Banco Central nos puso en la ruta para vivir la peor hiperinflación de la historia de la humanidad, luego de dejar pálidas a todas las de América Latina. Lo más terribles es que el Galáctico no vivió para ver su "legado".
Una vez más el país entra en shock al "descubrir" que la Economía es una ciencia porque explica cosas que son inexorables y se rien (a carcajadas) de cualquier voluntarismo.
El reconocimiento presidencial de que "hicieron magia" para "cuadrar" el programa con el que esperan abatir la hiperinflación, destruir el paralelo y "recobrar" el control sobre la economía indica que ellos quieren estabilizar para volver a empezar a cometer los mismos errores. Cambiar la varita rota.
Lo peor es que quienes ahora acusan de criminal, neoliberal y/o comunista al "paquete" de Maduro en realidad padecen de su misma racionalidad: creen que la economía es cosa de magia.
Por eso esperan que regrese un país (que no volverá) donde se puede ser rico sin ser eficiente, productivo o trabajador.
Quieren un país con el bienestar y la prosperidad de los países que visitan o a los que emigran pero sin pagar impuestos, servicios o el valor de la gasolina.
Unos y otros quieren prosperidad con un ajuste que funcione pero que no cueste nada y, mucho menos toque sus privilegios.
Como niños, aspiran residir en un mundo de golosinas y almuerzos gratis.
Vivir en Narnia.
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martes, 17 de julio de 2018

LA OPEP BIEN VALE UNA MISA


"A veces la gente mira al cielo no porque crea en Dios sino porque busca a Superman", Homero Simpson.

Elibeth Eduardo | @ely_e

Considerado junto con el Rey Sol como "modelo" para los monárquicos franceses (sí, todavía quedan), ni siquiera la "pérdida" de la cabeza de su cadáver hasta 1919 impidió que Enrique IV de Francia y III de Navarra sea más recordado por su "oportunismo político" que por el amor que llegó a conquistar entre los más pobres de su pueblo.
La apócrifa frase que sus biógrafos siguen negando encuentra validación en que, al haberse convertidos DOS veces al catolicismo para acceder al trono de Francia, nadie parece dudar de que el marido de Margarita de Valois y de (humildemente) María de Medici pudo haber hecho la socarrona afirmación.
De seguro, François Raivallac lo creía cuando le causó un "despecho" mortal a punta de puñaladas el 14 de mayo de 1610.
Con todo, este Rey tenía más chance de recibir un milagro católico, apostólico y romano con todas las de la ley del que tiene la nomenklatura socialista, marxista, leninista y militarista venezolana de obtener un favor a través de cualquier rito.
Aunque naden en una piscina de agua bendita.

VULCANO Y LUCIFER. Y es que no cabe duda de que, en vista del marcado ateísmo de nuestros gobernantes, recurrirán a cualquier rito en distintos idiomas para resucitar a la gallina de los huevos de oro que, aparentemente, no saben que el Galáctico se comió en un chupe en el 2002. Anno Domini.
Entierros paleros, peticiones yorubas, purificaciones musulmanas, invocaciones a Vulcano y hasta ritos satánicos podrían ocurrir en los próximos meses si el "excremento del diablo" no brota a borbotones de los campos, estén o no en la Faja del Orinoco.
Todo ello obvia un detalle básico de cualquier petición al altísimo: quien pide espera misericordia.
De allí que podemos estar seguros de que la oración del General Quevedo será oída más no respondida porque, como le decía la monja recién ordenada de "Monseñor" a su amante, el obispo Flaherty luego de descubrir quién era:

– ¿Crees que Dios va a desperdiciar un milagro en nosotros?

No hace falta hablar de la respuesta. No obstante, vale la pena recordar: el que Dios (cualquier dios) responda a una plegaria es YA – de suyo – un milagro.
Lo que pide Quevedo, por tanto, es un rosario de portentos y bendiciones.

POPULE MEUS. La urgencia, sin embargo, no luce lógica: de momento el petróleo producido no sale del país por no darle el gusto a Conoco de que se cobre los dos meses de producción que le autorizaron a embargarnos.
Así que los tanques de almacenamiento están llenos y la única razón por la que no se están cerrando pozos debido a que no hay más espacio para almacenar es que la debacle ya los había cerrado.
El problema está en que la soledad es mala para las fotos y los únicos socios que parecen dispuestos a que el gobierno obtenga alguna platica del oro y otros minerales son los panas de la OPEP pues China y Rusia sólo invierten si de esa manera pueden recuperar el 150% de sus préstamos en los próximos 18 meses. Máximo.
Demostrarle a la OPEP que Venezuela puede seguir formando parte del club de reyes, autócratas y dictadores más antiguo del mundo es fundamental para tener mejores lugares para escoger a la hora del exilio. Haití, las estepas rusas y Varadero no parecen suficiente.
Así que la demanda de actos divinos poco tiene que ver con remediar las penurias de los enfermos crónicos, renales, de cáncer o hemofílicos debido a la falta de divisas para sus medicinas y tratamientos.

A DIOS ROGANDO. No. Es el frío cálculo de la propia sobrevivencia la que determina esta sorpresiva devoción, motivada por la necesidad desesperada de no achicar la tajada de los militares.
Quizás eso explique que el número de ascendidos al Alto Mando sea el menor del periodo chavista mejor que la mítica intentona Armagedón y casi tanto como la diáspora en desbandada que desmantela los cuarteles.
No dudo que pronto veremos una arenga "a lo Fidel" multiplicada por todos los miembros parlantes del Poliburó (la Primera Combatiente es como la H) pidiéndonos que unamos las manos para que llueva y se llenen los embalses; aumente la producción de petróleo; y se puedan redirigir los relámpagos del Catatumbo para electrificar a Maracaibo.
Claro, el gobierno deberá ampliar el espectro de dioses a quienes le pide: el catolicismo – para cualquier cosa – demanda culpa. Contrición.
Y la verdad es que ni los socios musulmanes tienen sentido del humor, ni se supone que los verdugos pidan clemencia.
Es claro que la OPEP – como París – bien vale una misa; el Cuartel de la montaña no está en Sorte y el Galáctico es eterno… pero no hace milagros.

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lunes, 25 de junio de 2018

EL MALQUERIDO

"Yo, yo, yo, yo sé que solito estaré / cuando me muera/ yo soy un hombre incomprendido / ni tú ni nadie me han querido/ tal como soy", Ismael Rivera: El Incomprendido.

Elibeth Eduardo | @ely_e

Era el año 1.989: el primero de enero la guerrilla que había hurtado tanques para sitiar el Palacio de Justicia, el M-19, había entregado sus armas. Pacíficamente.
En noviembre, una cadena de errores políticos y comunicacionales derrumbaría el símbolo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. El muro de Berlín se vino abajo sin un solo tiro para tumbarlo. O defenderlo.
Pero, el 27 y 28 de febrero, Venezuela sería sacudida en lo más profundo de su autoimagen cuando "bajaron los cerros". Después del "Caracazo" el país no volvió a ser el mismo.
Días antes, en la Escuela de Comunicación Social de la UCV militantes de izquierda sólo querían escabullirse en el Hilton para ver al líder cubano que venía a la re – toma de posesión de Carlos Andrés Pérez.
La prensa mundial resaltaba el número de mandatarios asistentes y yo (ni izquierdista ni fan de Fidel) me di por servida al ver pasar seis presidentes incluyendo a Alan García quien tenía un aura de carisma deslumbrante.
Un silencio rotundo y repentino marcó su aparición: todas las conversaciones en las que intervenían mujeres se apagaron hasta que desapareció por la puerta. ¿Guapo? No sé. Pero inolvidable, sin duda.
360 GRADOS. Casi veinte años después, fue una Cumbre de las América en Lima la que generó titulares globales.
Aunque Cuba fue reincorporado en 2.015, Fidel no estuvo para ser (de nuevo) la estrella. Tampoco Voldemort, su discípulo más aventajado. La noticia era la exclusión del heredero de ambos.
Además, luego de pasar semanas vociferando por la afrenta y asegurar que llegaría para reunirse con los pueblos "como fuera", Maduro arrugó.
Sabía que no es Fidel. Tampoco un héroe: no quiso arriesgarse a que el gobierno peruano usara su aprehensión con la Interpol para tapar la renuncia de su propio presidente.
No. Pese a su corpulencia y estatura, prefirió pasar agachado y dejar a la diáspora venezolana con las ganas de gritarle "Tirano" o "Asesino" en sus cachetes.
Ni sus aliados lo querían allí a sabiendas de que sólo una semana después oficializaría lo que ya aseguraba el Grupo de Lima: que es un dictador,indigno de estar con los mandatarios legítimos de la región… Y Daniel Ortega.
Y es que los dos (el nica y el Nico) siguen los pasos totalitarios de Castro.
DÍAS DE GLORIA. Pero allí terminan las semejanzas. La Cumbre de las Américas es posterior a la caída de la URSS. Ergo, suceden al mundo que hizo de Fidel, Carlos "El Chacal" y el Che Guevara figuras míticas de la izquierda.
También sobreviven a los días en que el Comandante Galáctico repartía la riqueza petrolera venezolana en nombre de la última esperanza revolucionaria: el Socialismo del Siglo XXI.
Hoy, con PDVSA incapaz de exportar y hasta de producir petróleo, el heredero carece de los fondos y el carisma para que su nombre se sume al de Allende, los hermanos Castro o el innombrable de Sabaneta.
No, ahora que las naciones europeas fiduciaria de Fidel rechazan su juramentación como presidente, Maduro debe asumir que pasará a la historia junto a Pinochet, Mugabe y el "último rey de Escocia".
Pero es improbable que alguien le haga una película: será una figura oscura, de fondo en la historia épica del opositor que lo suceda. Sea quien sea.
Después de todo, gracias a su ruta a la primera hiperinflación "electrónica" en la historia de la Humanidad ya ha superado los errores heredados del Galáctico: hay TODO un desastre humanitario lleva su nombre. En mayúscula.
Del otro lado, quienes reclaman un líder para desplazar al régimen olvidan uno de los más meritorios gobiernos de la República Civil: el de Ramón J. Velásquez, quien no era visto como tal pero nos acercó visiblemente al país que soñamos. Poco apreciado y vilipendiado durante su gestión, Velásquez murió con la honra de haberle dado solvencia a la República en uno de sus momentos más oscuros.
¿Lección? Maduro está a tiempo de dar vuelta en U. Eso no lo hará más popular pero, quizás, logre sacarlo de la lista de reyes / gobernantes malditos cuyo ingreso se está rifando.
Y tiene todos los números.

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viernes, 18 de mayo de 2018

GILEAD O CUANDO LOS BUENOS SE EQUIVOCAN










"No dejes que los bastardos te opriman", The Handmaid"s Tale.

Elibeth Eduardo | @ely_e

"La luna sigue ahí. No la han cambiado". Esta frase es perfecta para ilustrar lo que siente alguien que ha perdido su sentido de identidad pero, sobre todo, de realidad.
Por eso su continuación ("Pensaré en la luna") es un genuino acto de resistencia: de esos que hacen falta para que no nos gane la desesperanza (ni la desesperación) en escenarios de extrema e impensable impotencia.
Tal forma de resistencia es la que relatan los ex prisioneros de la URSS, de los nazis o Vietnam. También es la visión de mundo que nos retrata la utopía negativa psicológicamente aterradora creada por Margaret Atwood.
Para nosotros (adolescentes en los 80s) el armagedón lo diseñaban los ingenieros: terminators, borgs y "divergentes"(manipulación genética) eran la tecnología del fin del mundo.
Pero la distopía teocrática que propone la autora canadiense nos recuerda que nuestra vida puede ser el infierno de otro mundo.
The Handmaid"s Tale muestra que se precisan pocas excusas para iniciar cualquier clase de exterminio… y que de buenas intenciones está empedrado el camino que conduce a los infiernos.
Aunque las piedras estén forradas en salmos.

EL ESCONDITE DEL DIABLO. Son muchos los pequeños y significativos detalles que hacen de "El Cuento de la Criada" todo un thriller.
Por ejemplo, horroriza que una nación basada en una visión occidental de la Biblia pueda superar las prácticas oscurantistas de las teocracias del Islam.
En lo personal, doy gracias a Dios por la certeza de que mi padre jamás se topó con este libro: para un hombre con cuatro hijas, Gilead es SU pesadilla.
Y es que esa nación que ocupa buena parte de lo que es Estados Unidos demuestra que ejecutar distopías totalitarias es más fácil que mejorar el mundo.
Después de todo, la humanidad tiene más práctica en oprimir y esclavizar que en salvar: todos los fundamentalismos (políticos, económicos, religiosos) que creen que SU verdad es LA verdad así lo indican.
Duele ver como gente educada, religiosa y bien intencionada hizo de sus hogares campos de concentración y anularon sus legados personales pensando que harían del mundo un lugar mejor.
¿En serio? Sí. Pero, como señala uno de los protagonistas:
"El que algo sea mejor no significa que lo es para todos".
Y allí está la tragedia de todas y cada una de las revoluciones.

DE A POQUITO. Para un venezolano que descubre esta metáfora, es doloroso constatar que el aprendizaje de la historia ha podido evitar esta desgracia.
No hay secretos: el socialismo real fracasó a ojos vista tanto en la URSS como en Cuba y China pero, además, la mayoría de los neo-autoritarismos tienen rasgos comunes.
El más triste de los mismos lo relata Atwood a través de Defred: las sociedades no se defendieron lo suficiente. Prefirieron la seguridad (y la comodidad) en lugar de la institucionalidad.
¿Por qué? Porque el siglo XX nos hizo olvidar la gran enseñanza del XIX: no hay democracia sin lo esencial de la República
Es decir, poderes públicos que se limiten unos a otros, con la ley por encima de todos y nadie por encima de ella.

Defred recuerda que nadie hizo nada cuando cerraron el Congreso luego de un atentado terrorista. Y, en ese contexto, no parecía grave que disolvieran la Corte de Justicia.
El ejército era suficiente para defenderlos de todo. Hasta que comenzó a cazar al pueblo. Para cuando la gente quiso defender el voto, los derechos a protestar, a tener bienes o un nombre propio, ya era tarde.
¿Y la comunidad internacional? Vetó, sancionó y bloqueó por delante mientras contrabandeaba por detrás. Pero con mucho bla bla bla bla.
Moraleja: renunciar a los derechos nunca es una estrategia. Siempre es un error que no salva vidas. Las quita.
La verdad es que hay demasiadas formas de equivocarse.
Después del #20M tendremos que unirnos y construir una transición que no nos permita olvidar (nunca más) que el voto es el principio, el medio y el fin de los procesos en paz.
Siempre lo será.
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lunes, 5 de marzo de 2018

EL ESTALLIDO DE FEBRERO Y EL PAÍS DE NUNCA JAMÁS

“Más allá de las trampas de la pasión; de las burlas brutales de las ilusiones y los espejismos de los desengaños”, Gabriel Garcia Márquez en El Amor en los Tiempos del Cólera

Elibeth Eduardo | @ely_e
Decía con frecuencia el doctor Ramón J. Veasquez en sus tertulias de los martes en la Fundación Francisco Herrera Luque que el había conocido tres Venezuelas.
Y eso no tenía nada que ver con el país “de colores” que, – por aquel entonces – era la “hipótesis” de Luis Pedro España y que replanteaba, también, las identidades regionales.
No. Las Venezuelas de RJV tenían más que ver con la ruralidad sometida del gomecismo y postgomecismo; los inicios de la modernidad petrolera y el desarrollismo con la caída de Medina y de los adecos primigenios, seguidos de Pérez Jiménez.
La tercera Venezuela era la democrática: esa en la que creció mi generación, la que siguió a la “boba” de Chirimos.
Tomando en cuenta que la “boba” corresponde a buena parte de los funcionarios civiles y militares que han liderado y gestionado estas dos décadas de chavismo, quizás haya que reconocer (desde lo más profundo de la náusea) que el primer psiquiatra psicópata de la revolución tenía razón.
LAS LAPAS DE LOS CACHICAMOS. Cuando se comenzó a hablar de Voldemort y, finalmente, se presentó como candidato, el Dr. Velásquez repetía con frecuencia – pero suavemente – que lo único nuevo bajo el sol de este país era la democracia, dejando en claro que el discurso del barinés ex-golpista no lo impresionaba.
Más sabe el diablo por viejo que por diablo. Velásquez había tenido noticias de su carisma de cantante de música llanera y, por supuesto, sabia que la Academia Militar si hay algo que ha producido con regularidad y eficiencia es conspiradores.
Quizás hasta que la intervinieron los cubanos, consciente el Galáctico de que tantas espadas juntas requieren de muchas y muy bonitas mujeres para ser apaciguadas. O plata para tenerlas (a las mujeres, no a las espadas).
De allí el fundamental “programa de gobierno” que ha permitido todos los rebusques inimaginables a los uniformados y que nos ha traído hasta el actual valle inundado de lágrimas.
Destruyeron en la mitad del tiempo lo que a la República Civil le llevó 40 años construir con una sola ventaja: quienes no saben que Pérez Jiménez sólo ejecutó los planes que tenían los adecos en el 45 ahora saben que las cachuchas no son garantía ni de grandes construcciones ni de orden.
Pero si de dictadura.
ESE LUNES, 27F. No pude oír nunca más a Velásquez después de que comenzó la era chavista.
Pero cuando uno escucha a los grandes íconos de la diáspora como Boris Izaguirre o Juan Carlos Méndez Guédez decir que fue el 27F (no el chavismo) el momento en que la Venezuela que extrañan desapareció, sabe a lo que se refieren los gringos con la marca de una generación. Son las experiencias significativas y las vivencias compartidas de las que nos hablan los fenomenólogos sociales.
Todavía se discute el número de muertos. Hay quienes sólo recuerdan el saqueo y piensan que fueron esas imágenes los que marcaron al país hasta el día de hoy.
La verdad es que la cobertura mediática de los destrozos nunca más se repitió. Por si acaso: ya los medios no transmiten saqueos en vivo y el chavismo hasta lo prohibió.
Para los reporteros gráficos que trabajaron ese día (ver el libro “El Estallido de Febrero“) la “marca” del 27F y los días restantes fue la actuación de las FAN: la masacre en los barrios. Viendo los desastres colosales que ha habido en Cumaná y Ciudad Bolívar en los últimos dos años, habrá quien concluya que fueron los muertos los que definieron nuestros destinos luego de esa semana de terror.
De nuevo, puede que la fenomenología tenga una explicación más profunda y más simple: la experiencia colectiva, el trauma en nuestra sociedad de que “eso” nos pasara a nosotros es lo que la hace memorable. Quizás insuperable.
La buena noticia es que, gracias a la hiperinflación, la escasez y la agudización del déficit democrático, ya ni el chavismo celebra estos eventos… solo para evitar cualquier detonante.
Después de todo, el Caracazo (en teoría) pasó por muchísimo menos de lo que estamos viviendo en la actualidad. ¡Y nosotros que creímos que era el fin del mundo!
Pero fue sólo la burbuja, la ilusión de país rico el único “mundo” que se acabó. Y aun no queremos creerlo.
Que cosa.

lunes, 8 de enero de 2018

LECCIONES DEL FIN DEL MUNDO


“Los radicalismos de izquierda, de derecha o de nada, son pulsiones de muerte, subterráneos rencores que entorpecen para construir. [… En Venezuela] Son una plaga de langostas que malbarató la posibilidad del cambio” @CarlosRaulHer

Elibeth Eduardo | @ely_e
Contrario a lo que pueda creer la mayoría, todos los líderes opositores que anticiparon el Armagedón si no se realizaba el Referedum Revocatorio en 2017 acertaron con su consigna de “ahora o nunca”. Lo curioso es que lo hicieron estando totalmente equivocados.
Se sabe que la visión retrospectiva es 20/20. Por eso queda claro que los esfuerzos épicos que se realizaron en 2016 para lograr el RR merecían una mejor causa.
Y es que si la ANC soviética fuera seria, además de eliminar la silla eléctrica de la Alcaldía Mayor de Caracas borraría de la constitución en proyecto (que se sancionará en el 2000NUNCA) el referéndum revocatorio.
A fin de cuentas, los caprichos del CNE lo han anulado de facto desde 2003. El mecanismo – desestabilizador por diseño – sólo le servía al chavismo de los primeros años como esperanza de una rápida vuelta al poder en caso de un giro de la suerte.
Gracias al error abstencionista opositor de 2005 que permitió “PRIformar” el Estado, el RR es innecesario.
¿Pudo haberse logrado este referendo en 2016? Sólo en unas DÍEZ reencarnaciones.
FALSOS POSITIVOS. Más viable era ganarle la mitad de las gobernaciones al régimen y comenzar allí a desmontar su poder.
Es cierto: la política no es como la física y no tiene leyes inalterables. Pero el entusiasmo por el triunfo parlamentario hubiese permitido duplicar los actuales resultados y llegar a la (inevitable) negociación con mayor fortaleza: con menos muertos y frustración a cuestas.
Pero quienes izaron las banderas del paro y los “calle-calle” no ven su contribución al agravamiento de la situación de muertes por inseguridad, escasez, hambre y, ahora, hiperinflación que, por cierto, no estaba en la cuenta.
Para desventura del país, la mayoría de los políticos y periodistas no entienden de economía y, por tanto, no anticiparon en toda su dimensión la catástrofe que supone la quiebra de PDVSA.
En cambio, al igual que los personajes del Espejo Curvo de Chejov, prefirieron engañarse con lo mayoría absoluta de la AN, en vez de reconocer lo precario de la ventaja: apenas 56%.
Hiperinflación-Guerra-AN.jpg
EN DELIRIO. Tal cifra era para nada espectacular después de dos presidencias chavistas por lo que debió ser tomado con mayor humildad.
Es claro que los políticos opositores han fracasado en (re)conocer los talentos chavistas. Ni hablar de los radicales que repiten los errores de la violencia y el abstencionismo con una regularidad que se mueve entre la locura, la estupidez y el colaboracionismo.
No parecen entender lo que saben tanto el Estatuto de Roma como la Corte de La Haya: los regímenes dictatoriales y totalitarios funcionan como un ejército de ocupación. Es por ello que las “nomenklaturas” del mundo terminan tratados como criminales de guerra.
Además, los cubanos han demostrado su maestría en la guerra psicológica, aliñada con populismo: medidas como la fallida “Misión Pernil” y el reciente “Gammazo” son expresión de esto.
El objetivo final es mantener la indefensión aprendida y disolver la resistencia opositoras en micropartidos: que sean lo que fue (todavía es) la izquierda criolla.
STALINGRADOS. Por fortuna la “gran” derrota de las Municipales dejó muda a la – hasta hoy – gran figura abstencionista.
Obvio: el carnet de la Patria, la mudanza de centros y los apagones no impidieron que la existencia de testigos opositores así como una mayoría de verdad le arrebatara al gobierno el triunfo absoluto, incluyendo plazas simbólicas como San Antonio de los Altos o la indómita San Cristóbal.
No, ningún ventajismo fue suficiente para darle el gusto al diputado Cabello de colocar la bandera de “territorios liberados” en las plazas Altamira, Brión y Alfredo Sadel.
La llegada de la hiperinflación (“imposible en un país petrolero”) y el fin del mito de que “no se les puede ganar nunca y en ninguna parte” nos dicen que el “mundo” que conocimos en Venezuela – económico y político – murió en 2017.
Eso no hace que 2018 sea menos brutal pues los déficits económico-políticos de las clases pobres y medias las transforman en instrumentos de radicales de dudosa formación republicana-democrática.
El objetivo no es unir a la oposición sino al país para que se organice desde abajo (¿aprovechando los CLAP y Consejos Comunales?) para avanzar y resistir.
Y, por favor, respire. Intente no morir. Lo necesitamos para votar.

domingo, 8 de octubre de 2017

TIEMPO DE HURACANES


“Por nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. Para que no lleven nuestras mismas cicatrices. Que sepan… que no nos rendimos” John Connor, Terminator Génesis.


Elibeth Eduardo | @ely_e
Es un hecho indiscutible que Carlos Ponce se ha ganado su ingreso a la lista negra de celebridades de derecha del Poliburó venezolano al afirmar que el (devastador) huracán Irma ha debido llamarse – más bien – Maduro. Creo que ya no hay chance para un “Nicolás”. Al menos no este año.
Es probable que a Ponce no le importe la inclusión en ese club. Después de todo, está en buena compañía junto con Willie Colón, Alejandro Sanz, Jared Letto y Alyssa Milano, por hablar de los más conocidos, tenaces y persistentes en sus apoyos a la Resistencia venezolana.
Pero la (¿trágica?) alusión del artista boricua nos permite recordar un momento de nuestra historia reciente en que una tormenta evitó uno de los “autosuicidios” que suele propinarse la clase medida/alta opositora cada vez que se “friquea” como Laura Pérez, la sin par de Caurimare.
Curiosamente, no nos referimos a 1999: cuando hayamos puesto la historia donde va, ese año será recordado como la masacre en Vargas que Voldemort permitió… porque la gente tenia que votar. Por eso no los desalojaron antes.
Por desgracia siguió lloviendo, el Ávila se transformó en Vesubio y borró comunidades enteras de la faz de la tierra.
Pero había que decir "Sí-Sí" a la Constituyente. Y resulta que, ahora, es que nos “damos cuenta” que son unos asesinos…
EL CISNE NEGRO.  Pero no me refiero a esa tragedia sino al guayabo político gigantesco de haber sido derrotados (me incluyo) en el Referéndum Revocatorio que se ganaba (seguro) el año antes: cuando tocaba hacerlo.
Como vemos, el gobierno recurre a sus fórmulas probadas, esperando tener la misma respuesta de los (necios) opositores que no saben (¡todavía!) quién es el enemigo.
Mientras la abstención de la clase media-alta caraqueña estaba a punto de reelegir por default a Diosdado Cabello como gobernador, un hecho de Dios le dio el triunfo al alcalde de Baruta: Henrique Capriles Radonsky.
No porque fue a hacer campaña con el agua al pecho en Higuerote cuando ni Cabello ni Voldemort aparecieron. Fue su regreso volando a asistir a los millones de baruteños y hatillanos atrapados en la Autopista Francisco Fajardo debido al desbordamiento de una minúscula quebrada frente a La Carlota.
Eso dejó en claro a los votantes que no bastaba con tener servicios privados (aun hoy pueden pagarlos) de vigilancia, aseo y agua: no, un gobernador (o alcalde) pendiente puede ser... y fue de vida o muerte.
La tormenta tropical que ocasionó eso pudo tener cualquier nombre. Para quienes pasaron hasta OCHO (08) horas de cola se llamaba “Diosdado”.
OTRA VEZ ROSALINDA. Hoy, sólo aquellos que hayan olvidado la gestión de Cabello en Miranda y la del candidato del PSUV en los ministerios de Educación y Deporte pueden creer que no hay que hacer todo lo posible por elegir a Ocaríz.
Pero, debo reconocer que me aterran los paralelismos: el que Terminator Génesis haya colocando el nuevo Día del Juicio para octubre de 2017 y el CNE decidiera que las elecciones de Gobernadores sean el próximo fin de semana es perturbador.
Sobre todo porque somos capaces de repetir los errores que SIEMPRE han favorecido al gobierno y que podrían, en esta ocasión, ser la lápida que la oposición le pone a sus propios muertos si debilitamos el apoyo internacional no yendo a votar para que PSUV se quede con medio país. O más.
No espero que ganemos las 18 o 21 gobernaciones que pudieron ser en 2016 o en marzo de este año. Sólo que no perdamos Miranda. Tampoco el Zulia y quisiera creer (el gobierno no puede entregar TODA la frontera de Occidente) que Tachiristán no permitirá que sus caídos lo sean en vano.
Y es que los muchos detenidos y fallecidos de nuestros históricos CUATRO (04) meses de protesta son (¡que duda cabe!) mártires de la democracia y del derecho al sufragio universal, directo y secreto.
Nos toca honrar su memoria votando, defendiendo todas las urnas y ganando cada elección que OBLIGUEMOS a que el régimen haga.
Es la manera de arrebatarles, de a poquito, su adorado poder.
Como más les duele.

domingo, 3 de septiembre de 2017

ENTRE LA RUINA Y LA CONSTITUYENTE

“Aceptar ayuda humanitaria sería un cambio radical en relación a cómo Venezuela se entiende a si misma”, William Burke-White.

Elibeth Eduardo | @ely_e
Durante la realización de las Jornadas de Reflexión: “Cinco siglos de Historia Irreverente, Francisco Herrera Luque: de “Los Viajeros de Indias” a “1998”, el sociólogo Mikel De Viana, s.j. hizo algo inusual: reivindicó el siglo petrolero.
No al rentismo… que es indefendible y que nos ha traído a esta ocupación extranjera noecolonial autoinflinjida que – en algún momento – se denominó Revolución Bonita.
“Si no fuera por el petróleo, Venezuela sería Haití”, repetía en su exposición el sacerdote mientras recordaba que Pancho Herrera había dejado muy claro en sus obras que un siglo de guerras civiles en el país habían sido la ruina de lo que fue una conservadoramente próspera Capitanía General.
No rica: próspera. Ni siquiera los “grandes cacao” como Simón Bolívar eran “ricos de verdad”, en comparación con otras fortunas de su época.
Los mantuanos sólo podían considerarse aristócratas ricos en Venezuela. En cualquiera otra parte eran pobres diablos arrogantes que se veían asimismos como nobles y no tenían conciencia de su escasez de recursos, educación, roce o (i)relevancia social.
LA BORRACHERA DE PETRODÓLARES. El petróleo hizo que que eso cambiara: el mundo y nosotros mismos llegamos a creer que eramos ricos aunque eso no nos hizo mucho más educados (¿tuvimos 70% de la población con nivel universitario completo? Nop) lo cual hubiese sido REALMENTE un enome progreso.
Hoy, el país que olvidó que estuvo lleno de pobres muertos de hambre y de paludismo durante casi un siglo, finalmente, ha logrado estar por debajo de Haití como el país con más pobres (por ingresos) del continente.
A esto apuntan los resultados de una consulta hecha pública hace algunos meses y que revela que el 80% de los hogares tiene problemas para atender sus necesidades alimentarias y 9 de cada 10 venezolanos perdió entre 6 y 8 kilos en 2016.
El régimen del Galáctico y su heredero lograron un milagro económico pero a la inversa: que un boom petrolero terminara en una crisis humanitaria, demostrando sin lugar a dudas que el modelo económico soviético lograría que en el Sahara escaseara la arena, como siempre ha dicho el querido Alfredo Sainz Blanco.
El chavismo logró arruinarnos más rápido que más de 60 años de dos guerras: la de Independencia y la Federal.
Así es que se gobierna.
LOS PADRES DE LA CONTRA SIFRINA. Pero aquello que machacaba Mikel De Viana sorprendía a buena parte de su audiencia que veía al petróleo como causa de la corrupción y el desorden que imperaba en la Venezuela de entonces. Del populismo y de las fallas en la institucionalidad.
Puede que eso tenga algo de cierto. Lo que sí es verdad es que en 1998 (fecha en la que la Fundación Francisco Herrera Luque realizó estas Jornadas) el país tenía una crisis de modelo de desarrollo y de imaginación en un liderazgo empresarial e intelectual cómodo y berrinchudo que no tenía idea de que sus propias acciones, críticas y decisiones harían realidad todas sus quejas muy pronto pero en modo superlativo.
Que si nos habíamos empobrecido. Que si vivíamos el peor momento de nuestra historia. Que si los gobernantes eran corruptos y no había nada que funcionara… eran los lamentos incesantes de los grupos más educados y adinerados que pedían un cambio y veían con buenas ojos a un militar golpista que parecía brindarles la oportunidad de salir del ciclo de los partidos y liderazgos tradicionales.
Tuvieron razón. Por desgracia, muchos de ellos no vivieron para ver el costo de echar por tierra la democracia imperfecta que teníamos en ese momento.
Nuestro déficit republicano (hijo de que los adecos tumbaran a Medina) no los hizo sospechar de un golpista, claramente intolerante con el régimen de partidos. Voldemort era la sombra de nuestras élites y, como en “La Historia Sin Fin”, emergió para tragarse todo lo que creímos permanente y eterno. Incluso nuestra riqueza.
Se cumplió la maldición china: “Ten cuidado con lo que quieres. Puede ser que lo consigas”.

domingo, 6 de agosto de 2017

LA LARGA NOCHE

“Una franela que diga: “Tu principal activo hoy en Venezuela es la CORDURA”, @LaCoplera Ana Carolina Crespo Carruyo

Elibeth Eduardo | @ely_e
Para quienes vivimos en Venezuela, las dos “Reinas” de Westeros que protagonizan la temporada 7 de Games of Thrones parecen ser un mensaje desde lo más profundo del Universo.
Porque, en más de una forma, nos ilustra algunas (duras) verdades que nos ha tocado (o nos negamos a) aprender en contra del poder totalitario propio de los reyes y, hoy en día, solo de dictadores.
U oligarquías totalitarias como la nomenclatura mafiosa que se niega a dejar el poder en Venezuela y que ha devenido (ya sin excusa) de tiranía en dictadura militar – cívica ahora más que nunca, luego de la elección claramente fraudulenta de una supuesta Asamblea Constituyente Comunal, inconstitucional e inconsulta.
La primera gran lección ya la había esbozado la actual propietaria del Trono de Hierro en su respuesta a una  velada amenaza de Littlefinger sobre revelar las bastaría de sus hijos incestuosos. Frente a eso, Cersei le dio órdenes absurdas y hasta ridículas a sus guardias para ilustrar su punto: “el poder lo tiene quien puede usarlo”.
Esta triste verdad la ha vivido la oposición venezolana desde que el chavismo perdió la Alcaldía Mayor (Ledezma sigue preso, sin cargos ni excusas), pasando por los intentos de “desconocer” a Maduro por “abandono de cargo” (¡!), los votos de censura a varios de sus ministros y al actual Vicepresidente (pasó, revisen las bitácoras de la AN) y, más recientemente, con la designación de 33 ilustres venezolanos como magistrados (de lujo) del TSJ para sustituir a los piratas que Diosdado Cabello juramentó en sus últimas horas como presidente del Parlamento luego de perder las elecciones del 6 de diciembre de 2015.
Ese fraude constitucional al designar a los magistrados es el que nos ha traído hasta la “dualidad” en la que nos ahogamos hoy.
EL MANTRA DESESPERADO. No podía ser de otra manera: como Voldemort descubrió gracias al poder supraconstitucional de la Constituyente del 99, solo el que no tiene contrapesos es REALMENTE poder.
Y un Parlamento con las 2/3 partes lo único que (justamente) no podía hacer era cambiar la Constitución. Lo único. Por eso había que inhabilitarla con la farsa del desacato: su poder es demasiado grande (más que el del Presidente) para permitirle a la oposición ejercerlo.
Del mismo modo, el que los directivos de la Asamblea Comunal sean de los pocos en la nomenklatura que no tienen sanciones gringas no va a mejorar su (in) significancia internacional: podrán aprobar que Maduro licite el arco minero y eso valdrá lo mismo que nada.
Por ello, el “objetivo legitimador” que buscaba el gobierno frente a los mercados financieros con SU Asamblea fracasó antes de que la misma se instalara. Y mucho más aún luego de que decidieron ser abiertamente fraudulentos para instigar la abstención de la oposición en las próximas elecciones que están obligados a hacer (luego de las protestas y los muertos) para mostrar “algo” de democracia.
Repito: DECIDIERON MOSTRARSE FRAUDULENTOS. ¿O era otra la intención de la presidenta del CNE al decir al medio día del 30 de julio que estaba votando el 99% del padrón electoral? Lo que pasa es que la asistencia fue tan ABIERTAMENTE MALA que no pudieron decir que nos habían metido “10 millones por el pecho”, como siguió intentando Jorge Rodríguez hasta ayer nada más. El delirio es libre. Y ajeno.
Por fortuna, la medida de suspendernos del Mercosur demuestra que decirse legal, válida y plenipotenciaria una y otra y OOOTRA vez sirve exactamente para lo mismo que cuando la Madre de Dragones dice que es la “legítima” reina de Westeros. Ok. Si ella lo dice…
NI EL SOBERANO NI EL PUEBLO LIBRE SE ARRODILLAN. Cuando se preparaban las elecciones presidenciales express luego de la muerte de Voldemort, la dueña de la fuente electoral de El Nacional, Celina Carquez (@CelinaCarquez) aseguraba que el chavismo lo tenia todo calculado: la trampa estaba en la manipulación de nuestra frustración.
Por ello, se hacía una elección en una fecha temprana, ganaban con diferencia abrumadora (no lo lograron) y, con ese triunfo “desmovilizaban” a la oposición para arrasar en las regionales y municipales. Lo hicieron lo cual demuestra que conocen a la “contra sifrina” demasiado bien y saben aprovechar su inmediatismo infantil.
Ahora, usan la realización de la Asamblea Comunal como un triunfo y hacen que el CNE quede como hiper tramposo… con el mismo objetivo desmoralizador.
¿O es que alguien le creyó a Lucena y Rodríguez cuando dijeron que votaron más de 8 millones de personas que nadie vio en ninguna parte? Semejante ridiculez solo intenta convencer a los radicales de que “siempre han ganado con tampa”… como si hubiese sido “cálculo ex profeso” del PSUV que la oposición obtuviera las 2/3 partes de la Asamblea Nacional en la elección del 2015. Hay que ser tarado en no menos de CINCO (05) idiomas para comenzar a creer eso.
Y es que son quienes llaman a “negarnos” a ir a las elecciones (regionales o cualesquiera) que reclamamos desde el año pasado los mismos que podrían pretender que caminemos descalzos y en traje de baño a la “Larga Noche, llena de terrores” que viene con el invierno.
Ellos, una vez más, deben aprender de Jon Snow , quien hace alianzas, negocia y no anda con demasiados orgullos. Eso sí: pasó demasiado tiempo con los “salvajes” del Pueblo Libre. Con ellos aprendió que, quien quiere llamarse así, no se arrodilla ante ningún (pretendiente) de Rey.
Y pelea hasta la muerte aunque tenga en contra las posibilidades de ganar.
Diciembre está lejos y muchas cosas podrían cambiar para bien. Pero, si se llegan a hacer, hay que intentar arrasar en las regionales. Mas de 100 muertos en la calle nos ganaron eso.
Ademas, el forfait es suicida frente a quienes nos respaldan desde el exterior, incluyendo a los queridísimos que crearon el hastag “ArepaElTacoEstáContigo” haciendo algo que sería casi una proclama de rendición.
Y ya lo hemos dicho mucho: rendirse DEFINITIVAMENTE no es una opción.